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Economía

Sin tiempo para escribir, como se habrá podido notar. Pero me gustaría, al menos, recomendar algo que nos ayude a entender la que probablemente es la operación económico-ideológica del verano: la iniciativa de Bill Gates y Warren Buffet para donar la mitad de su fortuna a causas humanitarias, y para convencer a otros multimillonarios para hacer lo mismo.

La realidad, o las noticias (como sabemos, no necesariamente lo mismo) parecen surgir a veces como una ilustración de la teoría. Versión animada de una conferencia de Slavoj Zizek en Londres, hace unos meses.

La charla completa se puede ver aquí.

Por cierto, que la RSA ha comenzado una muy recomendable serie de resúmenes animados de charlas. Os dejo con una de David Harvey, sobre la crisis del capitalismo:

Hace tiempo que nos olvidamos de la querida Bruja Avería. Es ahora, al volver a verla, cuando comprendo que no desapareció porque La bola de cristal terminara, sino porque consiguió un puesto en el FMI. Después de algunos años, y varias destinaciones, repartiendo consejos por el mundo (especialmente Latinoamérica) ha vuelto a casa, a Europa, para fundirnos con su sabiduría.

El video lo he sacado de  Profesores para la crisis económica, una magnífica iniciativa para reunir materiales didácticos de todo tipo que ayuden a explicar la crisis actual. Y como la crisis actual es una cosa tan misteriosa y compleja, según los consabidos expertos, seguramente será necesario hacer acopio de materiales de lo más inesperado. La crisis, efectivamente, no comienza cuando unos señores, los alquimistas de nuestro tiempo, cometen ciertos “excesos” y transforman la apropiación de plusvalía en inversiones en bolsa, y éstas en yates y enormes casas repartidas por todo el globo. La crisis comienza, a veces, en un lugar lejano e inesperado: una tarde, en la sala de estar de una vivienda normal y corriente en la que un chaval asiste callado, los ojos abiertos como platos, bocata de nocilla en la mano, a un largo desfile de gritos, golpes, insultos y comportamientos nauseabundos.

Las crisis, sin embargo, no sólo son una repentina acumulación de contradicciones, una especial densidad de malas noticias, dentro y fuera de los periódicos, o una sucesión de caras largas (la ansiedad, la preocupación) por la calle. También son una oportunidad para detenerse y pensar. Pensar en porqué hacemos lo que hacemos, y en cómo lo hacemos. Y pensar en si podemos hacerlo mejor.

Muchos ánimos para esta gran iniciativa y un abrazo y gracias para Ana Fernández Cebrián, por haberme hecho saber de ella.

No me suelen gustar ciertos tipos de mitificación del 68. Sin embargo, en la presente situación, creo que podríamos aprender algo muy simple, y muy importante, de las imágenes que aparecen más abajo: la necesidad de la movilización. No esperar a que “nuestros” “representantes” digan lo que queremos: decirlo nosotros mismos, en las calles. Algo como lo que explicaba Josep María Antentas , hace unos días, en RNE. Algo como lo que están haciendo en otras partes.

Crystal Stilts, “Departure” (Vía La Escuela Moderna)

I discern a subtle stream
Converging in the quiet
Just behind the silence
My mind has slipped inside it
I can feel a past being fed me
A second hand future’s misled me
Second hand futures misled me
I feel a fate being fed me
To devour my memories
In a single sitting
Seems the only means
The only means befitting
A reunion with my beloved
A reunion with the sun
A reunion with the stars
A reunion with the sun
Though i know
Endless dawn awaits
Still I rotate at the gate
To watch my life escape
Never turning as it runs
My reunion with the sun
Never turning as it runs
I discern a subtle stream
Converging in the quiet
Just behind the silence
My mind has slipped inside it

La New Left Review, referencia fundamental de la izquierda más académica y teórica, cumple cincuenta años. Entre sus editores y colaboradores se cuentan Perry Anderson, Robin Blackburn, Stuart Hall, Tariq Ali, Terry Eagleton, Fredric Jameson, Eric Hobsbawm, Mike Davis, o David Harvey, por decir algunos. En este nuevo número se unen su primer editor, Stuart Hall, y su actual editora, Susan Watkins, para hacer un balance del pasado y un bosquejo de futuro.

Stephan Collini, en The Guardian, hace un repaso a la trayectoria de la revista.

Como lector más joven, esa larga trayectoria, por razones obvias, me supera ampliamente. No puedo valorar las fases, los giros, los cambios que sucesivas décadas, flujos y reflujos de movimientos, auges y caídas, han ido trayendo a la NLR, ya que mi conocimiento de todos ellos, cuando lo hay, es prácticamente libresco. Pero quizá pueda hablar de lo que la NLR es hoy, o ha sido estos últimos años. Había leido algunos artículos por internet (recuerdo el importante “Renovaciones” de Anderson, en uno de esos momentos – muy polémicos – de cambio de la revista), pero creo que el primer número que compré, hace unos seis años, fue uno en el que había un artículo de Mike Davis. Entonces yo no sabía quién era Mike Davis, ni que aquel artículo era en realidad un largo fragmento de lo que dos años después se publicaría bajo el título de Planet of Slums. Pero sí he recordado, desde entonces, el comienzo de aquel texto:

“Sometime in the next year, a woman will give birth in the Lagos slum of Ajegunle, a young man will flee his village in west Java for the bright lights of Jakarta, or a farmer will move his impoverished family into one of Lima’s innumerable pueblos jovenes. The exact event is unimportant and it will pass entirely unnoticed. Nonetheless it will constitute a watershed in human history. For the first time the urban population of the earth will outnumber the rural. Indeed, given the imprecisions of Third World censuses, this epochal transition may already have occurred”.

En ese momento me enteré de qué iba aquello de la globalización. No es que no tuviera ni idea, claro. Pero en ese momento, como se dice con mi verbo favorito en inglés, lo realicé. Como realicé, asimismo, que la mayoría de cosas que había leido en la prensa acerca de la globalización solían oscilar entre la tontería (inútil) y la superficialidad (interesada).

Ese párrafo inicial de Davis resume la que creo que es la mejor cualidad de la NLR: ofrecer un análisis más a largo plazo, condensar – como suele hacer Perry Anderson, tanto en la NLR como en la London Review of Books – meses y años de noticias en unas páginas para poder observar las estructuras, los procesos, los patrones, muchas veces tan difíciles de ver, que sostienen eso que llamamos actualidad. Esto es, hacer el trabajo de pensar: el trabajo intelectual en el mejor sentido del término.

Es muy posible que para un lector más mayor la NLR ha derivado a una versión más suave, una línea de marxismo light o ni siquiera marxista en muchos de sus colaboradores actuales. A otro posible lector, un lector externo, no militante, digamos, quizás esa accidentada trayectoria resumida por Collini le parezca una demostración más de la incoherencia, el sectarismo y las modas de la izquierda. Seguramente ambos tengan parte de razón, pero creo que ese tipo de cambios y evoluciones es, por otro lado, el simple resultado de ser, como la NLR ha sido, verdadero testigo de la historia. O precisamente, algo más que un testigo. En cualquier caso, de pocas revistas, de cualquier tendencia, se puede decir eso.

Es un simple aniversario, pero quería aprovecharlo para hacer este pequeño agradecimiento y animar, a quien no conozca todavía la NLR, a leerla. La edición en español puede verse aquí.

Leyendo este reportaje de El País, el otro día, recordé este poema de Jaime Gil de Biedma, escrito hace ahora exactamente 50 años. Creo que es, palabra por palabra, un inmejorable comentario de la actualidad: no hace falta añadir ni cambiar nada. O sólo una cosa: ¿hasta cuándo vamos a aguantar así?

NOCHE TRISTE DE OCTUBRE, 1959

A Juan Marsé

Definitivamente
parece confirmarse que este invierno
que viene, será duro.

Adelantaron
las lluvias, y el Gobierno,
reunido en consejo de ministros,
no se sabe si estudia a estas horas
el subsidio de paro
o el derecho al despido,
o si sencillamente, aislado en un océano,
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.

En la noche de octubre,
mientras leo entre líneas el periódico,
me he parado a escuchar el latido
del silencio en mi cuarto, las conversaciones
de los vecinos acostándose,
todos esos rumores
que recobran de pronto una vida
y un significado propio, misterioso.

Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno,

mientras que afuera llueve.
Por todo el litoral de Cataluña llueve
con verdadera crueldad, con humo y nubes bajas,
ennegreciendo muros,
goteando fábricas, filtrándose
en los talleres mal iluminados.
Y el agua arrastra hacia la mar semillas
incipientes, mezcladas en el barro,
árboles, zapatos cojos, utensilios
abandonados y revuelto todo
con las primeras Letras protestadas.

Mientras gobierno, oposición, partidos, sindicatos, empresarios, banqueros, medios, opinadores y demás siguen mareando la perdiz, parece que hay quien, desde abajo, sí que se ha decidido a hacer cosas. Noticia de Público, el pasado domingo:

La crisis económica resucita la toma de fábricas en España

Al menos 40 empresas en declive han sido reconvertidas en cooperativas al asumir su gestión los trabajadores. En ocasiones, el antiguo dueño de la compañía se suma a la iniciativa

 

Trabajadores de la cooperativa Metalva, en Alcañiz (Teruel).

PERE RUSIÑOL – MADRID – 25/10/2009 08:00

A Daniel Martínez, de 33 años, le despidieron de la empresa en la que trabajaba, en Mazarrón (Murcia), machacada como tantas por la crisis. Medio año después, sigue en la nave y es el dueño.

La crisis económica ha llevado a decenas de trabajadores en España a tomar empresas en declive y gestionarlas directamente. En lugar de contentarse con el paro, han despedido al dueño y han tratado de mantenerlas a flote reconvertidas en cooperativas.

La posibilidad de capitalizar el paro aumenta el cooperativismo

Aquí no se escucha el ruido de Argentina, cuando con el crash de 2002 miles de obreros se quedaron con las fábricas ante la huida de sus jefes y su lucha fue captada por la cámara de Naomi Klein y Avis Lewis en La Toma. Pero el goteo es incesante: Daniel Martínez y seis compañeros crearon el pasado abril la cooperativa Akami Tuna y trabajan incluso en la misma nave y con la misma maquinaria de la empresa que les despidió; la metalúrgica Metalva unió en Alcañiz (Teruel) a obreros que un día fueron a trabajar y el dueño se había fugado; los cooperativistas de Zero-Pro en Porriño (Pontevedra) desarrollan por su cuenta los proyectos de robotización que antes elaboraban para su jefe.

La Confederación de Cooperativas de Trabajo (Coceta) estima que en dos años se han tomado unas 40 empresas en España cuando en dos décadas no tuvieron constancia de ninguna acción parecida.

En ocasiones aunque raras, incluso el dueño se suma a la toma. Es el caso, por ejemplo, de Francisco Javier Jiménez, de 40 años, que era propietario de Cuin Factory, una pequeña empresa de producción y comercialización de muebles de cocina de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). A principios de año, echó cuentas, le salieron rojas y comunicó a sus empleados que cerraba. Tras el shock colectivo, alguien sugirió arrimar el hombro juntos y seguir como cooperativa. Desde junio, el dueño ha dejado de serlo y es un trabajador más, sometido a la asamblea. Pero la fábrica sigue.

Catalunya es la comunidad donde se dan más estas experiencias

“La persona que hoy firma mi nómina era antes mi secretaria. Parece el mundo al revés, pero estoy muy satisfecho del paso dado: antes todo recaía sobre mis espaldas, ahora tengo compañeros de fatigas”, explica Jiménez. Como la situación es de economía de guerra, los seis cooperativistas se han autoasignado un salario de apenas 900 euros al mes. “Todos somos jefes y todos ganamos lo mismo, que espero que aumente a medida que dejemos atrás la crisis”, añade Jiménez, quien ironiza que sus ex obreros “ahora se dan cuenta de lo duro que puede resultar ser empresario”.

Catalunya es probablemente la comunidad donde se dan más experiencias de este tipo, hasta el punto de que la Generalitat creó en junio una línea de ayudas específicas para transformar una empresa mercantil en cooperativa. Y existe una cooperativa, Ara_coop, especializada en ayudar en el proceso de transformación. En el último año, las peticiones de información a Aracoop han aumentado el 50%.

El fenómeno se ha extendido sigilosamente por toda España ante la posibilidad de capitalizar el paro y con la riquísima experiencia acumulada en la crisis de finales de la década de 1970, cuando muchos obreros tomaron sus fábricas y las reconvirtieron en cooperativas. Algunas de esas empresas, como la catalana Mol-Matric, siguen funcionando de forma asamblearia 30 años después y generando beneficios.

“El problema, a veces, es directamente el propietario”, apunta Enrique Emsoleaga, gerente de Metalva, metalúrgica creada por cinco obreros cansados de que el dueño no les pagara. “Antes teníamos trabajo, pero nunca dinero. Ahora hacemos lo mismo, pero con mucha más libertad y nos ganamos la vida”, añade.

¿Y no son un engorro las asambleas para tomar decisiones? “No, para nada”, responde Emsoleaga con un punto de ironía. “Los acuerdos son siempre unánimes: trabajar, trabajar y trabajar”, dice. Las asambleas las hacen los sábados, en la fábrica, mientras de-sayunan con toda la familia.

Las razones para la toma no suelen ser ideológicas, sino prácticas, aunque muchos interlocutores no lo crean: “El responsable de un banco al que pedimos dinero cerró el portafolio cuando escuchó la palabra cooperativa. ¡Debía de pensar que estaba ante el mismísimo Lenin!”, explica entre risas Marcos Jalda, de Zero-Pro.