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Síntomas

Sin tiempo para escribir, como se habrá podido notar. Pero me gustaría, al menos, recomendar algo que nos ayude a entender la que probablemente es la operación económico-ideológica del verano: la iniciativa de Bill Gates y Warren Buffet para donar la mitad de su fortuna a causas humanitarias, y para convencer a otros multimillonarios para hacer lo mismo.

La realidad, o las noticias (como sabemos, no necesariamente lo mismo) parecen surgir a veces como una ilustración de la teoría. Versión animada de una conferencia de Slavoj Zizek en Londres, hace unos meses.

La charla completa se puede ver aquí.

Por cierto, que la RSA ha comenzado una muy recomendable serie de resúmenes animados de charlas. Os dejo con una de David Harvey, sobre la crisis del capitalismo:

No me suelen gustar ciertos tipos de mitificación del 68. Sin embargo, en la presente situación, creo que podríamos aprender algo muy simple, y muy importante, de las imágenes que aparecen más abajo: la necesidad de la movilización. No esperar a que “nuestros” “representantes” digan lo que queremos: decirlo nosotros mismos, en las calles. Algo como lo que explicaba Josep María Antentas , hace unos días, en RNE. Algo como lo que están haciendo en otras partes.

Crystal Stilts, “Departure” (Vía La Escuela Moderna)

I discern a subtle stream
Converging in the quiet
Just behind the silence
My mind has slipped inside it
I can feel a past being fed me
A second hand future’s misled me
Second hand futures misled me
I feel a fate being fed me
To devour my memories
In a single sitting
Seems the only means
The only means befitting
A reunion with my beloved
A reunion with the sun
A reunion with the stars
A reunion with the sun
Though i know
Endless dawn awaits
Still I rotate at the gate
To watch my life escape
Never turning as it runs
My reunion with the sun
Never turning as it runs
I discern a subtle stream
Converging in the quiet
Just behind the silence
My mind has slipped inside it

Creo que ésta es una canción estupenda para despedir un año y darle la bienvenida a otro. Y para la propuesta que, modestamente, quiero haceros:

Esta noche, probablemente la de mayor consumo alcohólico en todo el mundo, mientras bailamos, bebemos, nos abrazamos, trabajamos, cruzamos océanos, o vemos la decadencia de la civilización en forma de galas de Nochevieja en la televisión, propongo que cantemos todos juntos y alcemos nuestras copas bien alto.

Por Copenhague, por la refundación del capitalismo, y por tantas otras cosas que tanto han cambiado este año…

(La letra aparece en el vídeo en modo karaoke)

Y por las ganas de reír, a pesar de todo.

Quizá prefiráis escucharla en directo. Aquí Jarvis y su banda (con su antiguo compañero de Pulp Richard Hawley a la guitarra) en tremenda versión en la televisión francesa:

Aunque ya se podía leer en el primer vídeo, ahí os dejo la letra de este “Lennon’s Imagine grown up…”, como dice un usuario de youtube.

Feliz año a todos.

Running the World

Well did you hear, there’s a natural order.
Those most deserving will end up with the most.
That the cream cannot help but always rise up to the top,
Well I say: Shit floats.

If you thought things had changed,
Friend you’d better think again,
Bluntly put in the fewest of words,
Cunts are still running the world,
Cunts are still running the world.

Now the working classes are obsolete,
They are surplus to societies needs,
So let ‘em all kill each other,
And get it made overseas.
That’s the word don’t you know,
From the guys thats running the show,
Lets be perfectly clear boys and girls,
Cunts are still running the world,
Cunts are still running the world.

Oh feed your children on Cray fish and Lobster tails,
Find a school near the top of the league,
In theory I respect your right to exist,
I will kill ya if you move in next to me,
Ah it stinks, it sucks, it’s anthropologically unjust,
But the takings are up by a third, Oh So
Cunts are still running the world,
Cunts are still running the world.

Your free market is perfectly natural,
Or do you think that I’m some kind of dummy,
It’s the ideal way to order the world,
Fuck the morals, does it make any money?
And if you don’t like it? Then leave.
Or use your right to protest on the street,
Yeah, use your rights but don’t imagine that it’s heard, Oh no no,
Cunts are still running the world,
Cunts are still running the world.

Leyendo este reportaje de El País, el otro día, recordé este poema de Jaime Gil de Biedma, escrito hace ahora exactamente 50 años. Creo que es, palabra por palabra, un inmejorable comentario de la actualidad: no hace falta añadir ni cambiar nada. O sólo una cosa: ¿hasta cuándo vamos a aguantar así?

NOCHE TRISTE DE OCTUBRE, 1959

A Juan Marsé

Definitivamente
parece confirmarse que este invierno
que viene, será duro.

Adelantaron
las lluvias, y el Gobierno,
reunido en consejo de ministros,
no se sabe si estudia a estas horas
el subsidio de paro
o el derecho al despido,
o si sencillamente, aislado en un océano,
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.

En la noche de octubre,
mientras leo entre líneas el periódico,
me he parado a escuchar el latido
del silencio en mi cuarto, las conversaciones
de los vecinos acostándose,
todos esos rumores
que recobran de pronto una vida
y un significado propio, misterioso.

Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno,

mientras que afuera llueve.
Por todo el litoral de Cataluña llueve
con verdadera crueldad, con humo y nubes bajas,
ennegreciendo muros,
goteando fábricas, filtrándose
en los talleres mal iluminados.
Y el agua arrastra hacia la mar semillas
incipientes, mezcladas en el barro,
árboles, zapatos cojos, utensilios
abandonados y revuelto todo
con las primeras Letras protestadas.

Hace días que quería comentar algo de la asignatura de educación financiera de próxima implantación. Porque la verdad es que me parece bastante importante, y nadie parece estar hablando de ello. El problema es que ando un poco mal de tiempo estas semanas. Pero no pasa nada, Isaac Rosa ha dicho hoy en Público más o menos todo lo que había que decir.

Sólo una cosa: me encanta la frase de Francisco González, al principio, sobre los errores. ¿A qué errores se refiere? Y sobre todo, ¿quién los ha cometido? Seguro que sus hijos saben perfectamente “qué es el dinero y cómo funciona”.

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¿Habrá objetores a la educación financiera?

17 Sep 2009

“Es muy importante que los niños entiendan qué es el dinero y cómo funciona, para evitar los errores pasados” -Francisco González, presidente del BBVA-

Como el dinero es el gran Dios de nuestro tiempo, y el capitalismo su religión, nuestra relación con él es irracional. La mayoría somos analfabetos financieros, y nos suena a latín la prosa macroeconómica, así que confiamos en sus sacerdotes encorbatados para que nos administren los sacramentos. En tanto que asunto de fe, cada uno lo lleva como puede: desde los muy talibanes a los ateos y anticlericales, pasando por simples creyentes y agnósticos.

Así que, como con otras religiones, se agradece todo esfuerzo por someter el asunto a la luz de la razón. Por eso me parece bien la iniciativa que acaba de presentar el Ministerio de Educación, junto al Banco de España y la CNMV, para incluir contenidos económicos en la enseñanza Secundaria, la llamada “educación financiera”. En paralelo, el BBVA ha presentado su propio plan educativo, más precoz, dirigido a niños desde los seis años.

Insisto, me parece muy bien que enseñen a mis hijas qué es una hipoteca o cómo funciona la Bolsa. Lo que me preocupa es quién diseñará la asignatura, quién elaborará los materiales pedagógicos. Por lo que sabemos hasta ahora, serán el Banco de España y la CNMV en el primer caso, y el propio BBVA en el segundo.

No sé qué pensarán ustedes, pero yo preferiría que, puestos a educar a los niños en valores monetarios, la asignatura no estuviera en manos de sus sacerdotes. Es la diferencia, para entendernos, entre Educación para la Ciudadanía y Religión. Ambas dicen educar en valores, pero ya saben lo que pasa.

Que los bancos nos den educación financiera es como si las grandes empresas impartieran educación laboral a los hijos de los trabajadores. Aunque no sé, igual la CEOE ya anda en ello.

Terminamos esta semana con una recomendación cinematográfica: Workingman’s Death.

(Visto en “2008…”)

Workingman’s Death es un documental dirigido por Michael Glawogger, dedicado a presentar “Cinco retratos del trabajo en el siglo XXI”. Copio y pego un texto del propio Glawogger:

“Is heavy manual labor disappearing or is it just becoming invisible?
Where can we still find it in the 21st century?
Workingman’s Death follows the trail of the HEROES in the illegal mines of the Ukraine, sniffs out GHOST among the sulfur workers in Indonesia, finds itself face to face with LIONS at a slaughterhouse in Nigeria, mingles with BROTHERS as they cut a huge oil tanker into pieces in Pakistan, and joins Chinese steel workers in hoping for a glorious FUTURE.

Meanwhile, the future is now in Germany, where a major smelting plant
of bygone days has been converted into a bright and shiny leisure park.

Work can be many things. Often it is barely visible; sometimes,
difficult to explain;and in many cases, impossible to portray.
Hard manual labor is visible, explainable, portrayable.
This is why I often think of it as the only real work.”

Michael Glawogger

Trailer de la película:

Un artículo en la línea apocalíptica “que-viene-la-crisis-cierren-filas” inaugurada por El País hace unos meses, y que ha dado soberbias muestras como aquel reportaje que presentaba a Islandia como un futuro paisaje de Mad Max, en una pavorosa acumulación de síntomas, todos colocados al mismo nivel: préstamos del FMI, familias en bancarrota, y lo peor de todo: ¡la Orquesta Nacional sin poder hacer una gira por Asia!

(Debo este ‘insight’ a mi hermana Pepa, que tranquilizó mis nervios – “¡Islandia financiada por el FMI! ¡Perros y gatos durmiendo juntos!: ¡vamos a morir todos!” cuando le envié aquel reportaje)

La nueva “clase emergente” parecen ser los “mileuristas”: ¡hay libros sobre ellos, y hasta una película! De hecho, en el artículo no se utiliza el término “emergente”, sino “dominante”. Nada menos. “Hasta los políticos comienzan a mirar hacia ellos”. ¡Hasta los políticos! Acabáramos. “Dominantes”, ¿de qué? cabría preguntarse. ¿Con respecto a quién?

El País nos ofrece otras exclusivas: “Incluso en el periodo de mayor bonanza económica los sueldos cayeron”. Menos mal que los periodistas están siempre alerta, preparados para informarnos en todo momento (aunque ese momento sea el de hace diez años, cuando algunos “idealistas” ya habían empezado a alertar de esos pequeños detalles).

Y otra más:

“La marcada frontera que separaba la clase media de la exclusión y de los pobres se está derrumbando a golpes de pica como lo hizo el muro de Berlín, y algunos se preguntan si tal vez la caída del telón de acero no haya marcado el inicio del fin de conquistas sociales y laborales que costaron siglos (y tanta sangre), una vez que el capitalismo se encontró de repente sin enemigo”.

Aun con todo, el artículo resulta interesante como síntoma, y ofrece un par de reflexiones útiles, de la mano del periodista Massimo Gaggi y del economista Eduardo Narduzzi, autores de El fin de la clase media y el nacimiento de la sociedad de bajo coste (Lengua de Trapo):

“Nosotros hablábamos de la aparición de una clase de la masa, es decir, de una dimensión social sin clasificación que de hecho contiene todas las categorías, con excepción de los pobres, que están excluidos, y de los nuevos aristócratas. La clase media era la accionista de financiación del Estado de bienestar, y su desaparición implica la crisis del welfare state, porque la clase de la masa ya no tiene interés en permitir impuestos elevados como contrapartida política que hay que conceder a la clase obrera, que también se ha visto en buena parte absorbida por la clase de la masa. La sociedad que surge es menos estable y, como denunciábamos, potencialmente más atraída por las alarmas políticas reaccionarias capaces de intercambiar mayor bienestar por menos democracia. También es una sociedad sin una clara identidad de valores compartidos, por lo tanto, es oportunista, consumista y sin proyectos a largo plazo”.

Una descripción algo simple, entiendo: resulta muy fácil crear una macrocategoría como “clase de la masa” y meter a todo el mundo ahí. Pero sí señala la polarización que la acentuación de las desigualdades va a traer. Una polarización hacia la que la izquierda debe estar atenta. Lejos de representar una oportunidad política, esta crisis puede desembocar en un rebrote de la extrema derecha.

Sin embargo, el artículo nos tranquiliza inmediatamente respecto al surgimiento de movimientos políticos e “ideologías”:

“Puede que no sea muy romántico advertir de que, tampoco esta vez, seremos testigos de una revolución, pero es muy probable que la caída del bienestar se acepte con resignación, sin grandes algaradas, ante la indiferencia del poder político, que llevará sus pasos hacia la política-espectáculo, muy en la línea de algunas apariciones de Silvio Berlusconi o Nicolas Sarkozy, cuya vida social tiene más protagonismo en los medios de comunicación que las medidas que adoptan como responsables de Gobierno”.

¿Es un lamento? ¿Es una constatación? ¿O es un resoplido de alivio? “Política-espectáculo”. Eso tenía otros nombres: Benjamin lo llamó “estetización de la política”. Y hay otro término, relacionado con el anterior: fascismo.

En algunos de sus tramos, el artículo sí ofrece, al menos, algunos datos no por conocidos o esperables menos ilustrativos:

“El declive de la clase media se extiende por todo el mundo desarrollado. En Alemania, por ejemplo, un informe de McKinsey publicado en mayo del año pasado, cuando lo peor de la crisis estaba aún por llegar, revelaba que la clase media -definida por todos aquellos que ganan entre el 70% y el 150% de la media de ingresos del país- había pasado de representar el 62% de la población en 2000 al 54%, y estimaba que para 2020 estaría muy por debajo del 50%.
En Francia, donde los mileuristas se denominan babylosers (bebés perdedores), el paro entre los licenciados universitarios ha pasado del 6% en 1973 al 30% actual. Y les separa un abismo salarial respecto a la generación de Mayo del 68, la que hizo la revolución: los jóvenes trabajadores que tiraban adoquines y contaban entonces con 30 años o menos sólo ganaban un 14% menos que sus compañeros de 50 años; ahora, la diferencia es del 40%. En Grecia, los mileuristas están aún peor, ya que su poder adquisitivo sólo alcanza para que les llamen “la generación de los 700 euros”.
En Estados Unidos, el fenómeno se asocia metafóricamente a Wal-Mart, la mayor cadena de distribución comercial del mundo, que da empleo a 1,3 millones de personas, aplicando una política de bajos precios a costa de salarios ínfimos – la hora se paga un 65% por debajo de la media del país -, sin apenas beneficios sociales y con importaciones masivas de productos extranjeros baratos procedentes de mercados emergentes, que están hundiendo la industria nacional. La walmartización de Estados Unidos ha sido denunciada en la anterior campaña presidencial tanto por los demócratas como por los republicanos”.

Y está, claro, el caso español:

“Uno de los datos más reveladores se encuentra en la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE), un informe cuatrienal pero que desnuda la realidad sociolaboral como ninguna otra. Según la misma, el sueldo medio en España en 2006 (última vez que se realizó) era de 19.680 euros al año. Cuatro años antes, en 2002, era de 19.802 euros. Es decir, que en el periodo de mayor bonanza de la economía española, los sueldos no sólo no crecieron, sino que cayeron, más aún si se tiene en cuenta la inflación”.
(…)
En España, la Encuesta de Condiciones de Vida, realizada en 2007 por el INE, señalaba que casi 20 de cada 100 personas estaban por debajo del umbral de la pobreza. El último informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en España, de Cáritas, resaltaba que hay un 12,2% de hogares “pobres integrados”, esto es, sectores integrados socialmente pero con ingresos insuficientes y con alto riesgo de engrosar las listas de la exclusión. Su futuro es más incierto que nunca, y muchos hablan de un lento proceso de desintegración del actual Estado de bienestar.
(…)
En España hay un dato aún más revelador del vértigo que siente la clase media cuando se asoma al abismo de inseguridad que le ofrece esta nueva etapa del capitalismo. El número de familias que tiene a todos sus miembros en paro ha sobrepasado el millón. Y peor aún, la tasa de paro de la persona de referencia del hogar -la que aporta más fondos y tiene el trabajo más estable- está ya en el 14,5%, muy similar a la del cónyuge o pareja (14,4%), cuyo sueldo se toma como un ingreso extra, mientras que la de los hijos se ha disparado cinco puntos en el primer trimestre y está en el 26,8%”.

El autor del reportaje, inmerso en la supuesta “objetividad periodística”, no puede por supuesto terminar de atar los cabos de esta situación. Y no es culpa suya. Supongo que en el otrora “diario independiente de la mañana” se recibiría mal la caida en un tendencioso señalamiento de la conexión existente entre los datos económicos (el sistema económico como fatalidad, encarnación posmoderna de la Providencia divina) y las formas políticas (decisiones – o inhibiciones, más bien – de los gobiernos elegidos democráticamente) que han llevado a esta situación.

De hecho, el autor sí llega a mencionar esa cuestión:

“Los sueldos se han desplomado pese a la prosperidad económica e independientemente del signo político del partido en el poder en los últimos años (desde 1995 han gobernado sucesivamente PSOE, PP y nuevamente PSOE). La riqueza creada en todos esos años ha ido a incrementar principalmente las llamadas rentas del capital”.

He empezado el post con bastante sarcasmo hacia el artículo. Pero ahora me doy cuenta de que quizás lo que haya allí sea en realidad un periodista luchando con el Libro de Estilo de su periódico, cuyas  últimas ediciones tal vez ya no permitan esa anticuada grosería que consistía en intentar explicar las relaciones causales entre diferentes fenómenos. El periodismo político y económico parece tomar como modelo, cada día más, a Iker Jiménez: “Nosotros sólo presentamos hechos. Después, que sea el espectador el que extraiga sus propias conclusiones”. Se suele contar aquello de la frecuente sustitución en la prensa de términos como “capitalismo” por “la economía”. Pero otros mecanismos van más allá: la omisión de las explicaciones es un arma ideológica poderosísima.

Me diréis que, por supuesto, no corresponde al periodista elaborar tal explicación. Para eso están los “expertos” (se cita a varios a lo largo del reportaje). Significativamente, no hay ninguno que aborde del todo esa conexión política. Tampoco es culpa del autor: tira de las novedades editoriales, los libros a mano. Lógico. Pero lo que quiero señalar es cómo se construye esa “lógica”. Y sugerir otra discusión, más allá de este artículo particular: ¿cuál es el papel del periodismo en este contexto de crisis? ¿Está la prensa haciendo realmente su trabajo? ¿En qué consiste exactamente su trabajo?

Este artículo de Ramón Muñoz ofrece al menos algunos datos. Nos corresponde a los lectores, efectivamente,  terminar de hacer ese trabajo. Hacer esa conexión. Y pensar sobre ella.