Canción del lunes: Manos de Topo.

(Gracias Pepa)

Escarbando en el peligroso lodazal del patetismo, con éxito: Manos de Topo.

No doy la talla

“No doy la talla” es un retrato de la inseguridad masculina: “sólo pretendo ser pluscuamperfecto / nunca pude igualar tu vibrador”. Una inseguridad repetida, como no podía ser de otra forma, por un coro (que, como es sabido, suele cumplir las funciones de un superyo): “no da la talla al hacer el amor”. Si esta particular forma de vida que nos hemos dado, a comienzos del siglo XXI, que algunos todavía llamamos “capitalismo”, ha convertido las relaciones entre las personas en relaciones entre mercancías, esta canción es un buen ejemplo del fracaso en el supermercado de las relaciones, de la frustración ante la incapacidad para ofrecer un producto adecuado a las expectativas del mercado.

Frente a esa situación, una reacción habitual es el refugio en la búsqueda de cierto consuelo sentimental. O la constatación del desencanto ante tal panorama. La pequeña grandeza – valga la expresión – de estas canciones (y de otras muchas de Manos de Topo) consiste en presentar esos síntomas, y concentrarlos en un puñado de imágenes tremendamente sencillas. Como éstas:

Balas en Dallas

“Balas en Dallas” es la canción que cierra – a modo de declaración de intenciones, imagino – su primer disco, Ortopedias bonitas (2007). Y un guiño al sector ochentero de los lectores: se me ocurre que éste es un mensaje en cierta manera similar a aquel “Malos tiempos para la lírica” de Golpes Bajos. Aunque entre aquel lamento y el que nos ocupa hayan pasado, sin duda, bastantes cosas.

Supongo que esta sentimentalidad tan directa, casi incómoda a veces, no es una novedad en otros sitios (se me ocurren cosas como The Cure, o Arab Strap, salvando las distancias), pero sí en el panorama musical español. Manos de Topo combinan este tono patético con momentos de humor, y versionan en concierto a Camela (“Cuando zarpa el amor”) y a Sergio Dalma (“Bailar pegados”), lo que podría considerarse como una broma más, una ironía, pero que resulta absolutamente coherente con su estética. Una estética que no sabría muy bien como denominar, y tampoco importa demasiado ahora. Un neo-patetismo, por decir algo. Pero en lo que no dejo de pensar es en qué nos estará pasando a todos para que, en este momento, nos dé por hacer, por escuchar y por gustar de estas canciones. En torno a esa pregunta estaban orientadas estas simples notas.

Hablábamos de supermercados. Así que el siguiente vídeo resulta perfecto para cerrar este post. Es el single de su segundo disco, El primero era mejor (2009).

Lógico que salga mal

Están empezando a tener éxito, y se nota. En la producción de sus videos, por ejemplo, y en cierta construcción de personaje – una pena – por parte del cantante (buscando a Robert Smith, ¿quizás?). De todas formas, bravo por ellos.

7 comentarios
  1. Pirolo dijo:

    Ja, ja, ja, muy bueno, Páter, te has lucido con la vuelta a la canción del lunes. Me parece muy agudo tu comentario sobre la búsqueda de Robert Smith, es verdad, me dan grima los lloriqueos del cantante. También me ha gustado ese giño del que hablas a la sentimentalidad ochentera, mencionando a Golpes Bajos y sus “Malos tiempos para la lírica”, pero me parece que los Golpes Bajos recientes están casi más cercanos en letra a tus amigos de Manos de Topo, y para ejemplificarlo, aquí va esto: http://www.youtube.com/watch?v=dflbIu_ZX4c&feature=related

  2. Pirolo dijo:

    Bueno, estaba buscando otra de GB, pero no me acuerdo del nombre y no parece que la tengan en youtube. Me acuerdo que decía algo de “cena recalentada”, pero no era la canción “cena recalentada”, sino otra posterior, nostálgica, en la que metían la frase “cena recalentada” en plan rememorativo. Pero como digo, no recuerdo qué canción es, así que pongo el link de cena recalentada: http://www.youtube.com/watch?v=EWX26N2jttA

  3. ¡”Cena recalentada” es cojonuda! La canción y el vídeo. No la conocía. ¡Gracias Pirolo!
    Las otras la verdad es que no me dicen demasiado. Pero desde luego Golpes Bajos eran algo interesantísimo, sobre todo en aquellos años.

  4. Pirolo dijo:

    “Fiesta de los maniquíes” era la preferida de una exnovia mía, ¡qué recuerdos me has traído, Páter! Me alegro de que te haya gustado “Cena recalentada”. Las otra dos no son los originales Golpes Bajos, no está Teo, y eso se nota, aunque lo que hizo Teo después de Golpes Bajos me parece una cagada integral; y es que, a veces, la genialidad es un momento, una llama que se apaga cuando pasa el momento, y aunque la encendamos después, ya no tiene la misma magia. Eso pasó con Golpes Bajos, que hicieron unas canciones increíbles en su época, cantando con esa cadencia gregorianopopera. A mí dos que me gustan también mucho son “A Santa Compaña” y la de las moscas, que no me acuerdo de cómo se llamaba, creo que “Colecciono moscas”, pero sobre todo “A Santa Compaña” me molaba un montón.

  5. Vaya, ya lo siento. Nada, a la música: sí, lo de Cómplices no tenía nombre.
    Sobre Golpes Bajos: me da la sensación de que lo que hacían puede que no llegase a ser bien entendido, quizá no tenían un público para lo que estaban intentando hacer. No sé, se me ocurre.

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