Quinquis de los 80. Cine, prensa y calle.

Hace un par de semanas pude ver esta magnífica exposición en el CCCB.

Es un ejemplo excelente de lo mejor – que es mucho – que pueden ofrecer los estudios culturales practicados al estilo “old school”. Esto es: preocupándose por señalar las causas reales de una determinada producción cultural, y no desdibujándo aquellas en una maraña de “discursos”. Desde las películas (“la representación y sus códigos”, en la jerga culturalista), vamos poco a poco aproximándonos a la realidad social que las produjo. Una realidad social que, dicho sea de paso, presenta a un país sumergido en una serie de problemas que desmienten la triunfante narración oficial Transición-Democracia-Ingreso en la UE-92. Y no hace tanto tiempo de todo eso, por cierto.

Confieso que fuí con cierto recelo a la exposición. Me esperaba encontrar una especie de reconstrucción posmoderna basada en la glorificación del marginal, tan extendida hoy en día. Una glorificación a la que no le interesa comprender un determinado fenómeno, sino que tiende a buscar la mera identificación con un heroe maldito (el quinqui, en este caso), en busca de una autenticidad supuestamente perdida en otros ambientes. El típico juego pequeñoburgués del que quiere sentirse rebelde, “canalla”, salir de la normalidad, sin cuestionarla. O quizás – me imaginaba – podía encontrarme con una especie de reivindicación – en plan Spanish Bizarro – de una serie de aspectos cañís, más o menos frikies.

Pero no fue así. En parte porque quizás es el mismo género se resiste a tal romantización. Lo que lo hace extremadamente interesante como género es su didactismo (a veces candoroso), la claridad de su mensaje establecido a través de prólogos y epílogos (sensacionalistas en unos casos, más sociologizantes en otros), y la comprensión hacia los personajes que presenta, un materialismo elemental reñido con cualquier tipo de idealización. Si parte del interés que ahora despierta el género se debe sin duda a esas actitudes mencionadas anteriormente, el cine de quinquis señala a otras muchas cuestiones que, por fortuna, las exceden.

Las comisarias de la exposición han realizado un excelente trabajo. Ésta comienza por el cine (la primera sala está dedicada a los carteles de las películas de quinquis, a la manera en que podían verse en las puertas de los cines). Después, poco a poco, el espectador va conociendo algunos elementos del propio género del cine quinqui (las drogas, la música). Pero dado el estrecho vínculo de este género con una realidad social muy concreta, la muestra empieza a dibujar un retrato de algunos aspectos – muy olvidados – de la historia española reciente, a través de documentales, estudios sobre los barrios marginales de algunas capitales, el tratamiento de la prensa en torno a la delincuencia juvenil, la situación de las cárceles y, finalmente, el destino vital de muchos de los protagonistas (El Vaquilla, el Torete, etc.).

Aquí se puede ver un recorrido en vídeo por la exposición:

Un video promocional de la exposición:

Y tomado del anterior, como banda sonora, la versión completa de la excelente “Historia de Juan Castillo” de los Chichos:

5 comentarios
  1. lipe dijo:

    Estuve hace un mes, y estaba estupendamente montada. Cuando se habla de los problemas de la LOGSE y cómo haber ampliado la escolarización obligatoria 2 años hace que sea más compleja la gestión de las aulas siempre recuerdo la situación en qué quedaban un 10% de chavales que cuando alcanzaban los 14 años dejaban la escuela y no podían trabajar.

  2. Lipe…la solución era que pudieran trabajar a los 14, como en England, sin más.

    Y cual era la conclusión de la exposición??, si es que había una conclusión cerrada y única claro.

    ¿La culpa es de la sociedad?.

  3. Fernández en Zaragotham dijo:

    No he visto la exposición, pero estuve leyendo en su día lo que escribió Arcadi Espada, por si te interesa: http://www.arcadiespada.es/2009/05/30/30-de-mayo-2/
    A ver si nos vemos un raticulín. Un abarzo.

  4. Muy buena la reflexión del por otro lado denostado Arcadi.

  5. Gracias Fernández.
    Espada es un tipo inteligente. Estoy bastante de acuerdo con la crítica de ciertos simplismos sociológicos que hace. El problema es que no veo cómo eso se aplica a esta exposición en cuestión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: