Mike Davis en PBS.

El historiador Mike Davis, autor del famoso Planet of Slums, habla en la PBS  (la televisión pública estadounidense) sobre…el socialismo.

Los medios estadounidenses más conservadores (e histéricos), como la FOX y otros, no paran de decir que las medidas de Obama dirigen a los EEUU hacia el socialismo. Como dice Bill Moyers, el presentador del programa, había que invitar a un socialista de verdad para que explicase algunas cuestiones.

En una media hora, Davis explica algunas propuestas posibles del socialismo en el contexto de la actual crisis, reflexiona sobre la historia de la izquierda en los EEUU, y aclara con afán didáctico algunos elementos básicos detrás de esa temida palabra “socialismo”.

Algo que me resulta tremendamente simpático de la izquierda estadounidense tiene que ver con lo que podría considerarse, desde otros lugares, como una timorata moderación. No creo que sea así. O al menos no siempre. Davis, por ejemplo, separa lo que él denomina unos principios utópicos de la izquierda, de las actuaciones concretas que esa misma izquierda puede desarrollar en el contexto actual. Por supuesto, hay tal vez algo del clásico pragmatismo anglosajón ahí. Pero creo que es una actitud de la que se puede aprender algo valioso: no se trata de plantear inmediatamente un programa de máximos, que resulte impracticable ahora. Eso puede llevar a una satisfacción inmediata para la izquierda: esa autoapreciación de la propia autenticidad, la coherencia sin fisuras. El dogmatismo, en otras palabras. Pero no consigue prácticamente nada en el escenario de la lucha política. La actitud que Davis y otros representan (Harvey podría ser otro ejemplo), por el contrario, trata de plantear medidas concretas, que no por ceñidas al contexto inmediato dejan de ser radicales (y ese es otro tema, la palabra radical y afines, y sus usos y malos usos hoy en día). La creación de una banca pública, por ejemplo. Habrá quien considere esta y otras propuestas como una caída en el ámbito socialdemócrata. Yo creo que más bien al contrario: es precisamente a través de estas reflexiones cuando la socialdemocracia puede empezar a temblar. Mientras tenga a unos movimientos enzarzados en discusiones talmúdicas sobre la interpretación de las escrituras marxianas, o embarcados en la búsqueda de la organización marxista químicamente pura, y lanzando los habituales brindis al sol, la socialdemocracia puede estar tranquila: es fácil ofrecer a los votantes las recetas prácticas y concretas frente a las reclamaciones “utópicas” a su izquierda. Es cuando esa “izquierda de la izquierda”, sin embargo, se decide a intervenir, a proponer análisis, a hablar con la gente y a mezclarse (o “contaminarse”) en sus luchas cuando la socialdemocracia se caga de miedo. Y al hacer eso, la “izquierda de la izquierda” no está traicionando sus principios, sino todo lo contrario: está poniendo a trabajar la dialéctica. Analizando un problema, viendo de dónde viene y hacia donde se dirige, y pensando en cómo puede intervenir en una situación. Está siendo, en otras palabras, radicalmente marxista.

La entrevista (con transcripción), aquí.

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