Gründe (1)

Hola otra vez, después de tanto tiempo. La verdad es que ya siento no haber podido mantener el blog como me hubiese gustado. Atrás quedan el Left Forum y las prometidas actas, y supongo que ya es tarde para hacerlas.

Como vuelta al blog -y esperemos que de forma más constante- he decidido poneros unos textos míos ya algo antiguos. Iré publicándolos en sucesivas entregas. Comentarios y críticas serán por supuesto agradecidos.

Hoy, la nota previa que los abría. En próximos días, el resto.
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Gründe
Nota previa

Mi misión aquí será tópica: por una serie de circunstancias, que pasaré a detallar a continuación, debo introducir estos breves textos de un amigo mío. Las obras que aparecen en esta antología (1) deben carecer, en principio, de presentación, explicaré pues por qué en este caso se ha faltado a la norma.

El autor me envía los textos desde una pequeña ciudad alemana donde reside ahora. Le conocí hace algunos años, tuvimos la relación típica entre dos compañeros de facultad. Era el clásico (o ya no tanto) espécimen de una facultad de letras: bastante pedante, aunque bienintencionado, poseído por una llamativa capacidad de sorpresa y admiración apasionada ante aquello que iba aprendiendo en lecturas desordenadas (nunca siguió al día los planes de las asignaturas). Todo ello se sumaba a una conmovedora e irresoluble incapacidad de adaptación a la realidad.

Por supuesto, como tantos de nuestros compañeros, queríamos ser escritores. Durante horas hablábamos de futuras novelas, de poemas definitivos, de ingeniosos juegos genéricos con aquello que acabábamos de aprender en la última clase. Aparte de esto, él solía mostrar una marcada tendencia a teorizar, a construir afirmaciones generales sobre cualquier cosa. Una de las más habituales era, por ejemplo, el rechazo absoluto del uso de elementos autobiográficos en una obra literaria, por modesta (o precisamente por ello) que ésta fuese. Una obra literaria, repetía en cada ocasión, debía aspirar a otros fines que los de la “expresión personal”, entrar en un nivel de comunicación más exigente con el lector. Por esta, como por otras de sus opiniones, se podía deducir un concepto bastante extremo, y tal vez ingenuo, de la literatura. Quizá un concepto forjado por su propia vivencia de ésta, y por la necesidad que con ella se colmaba. Intercambiábamos algunos escritos, siempre esbozos, proyectos. De los dos, ahora lo sé, era él quien mejor escribía.

Hacia el final de la carrera se marchó, en principio para un curso, a una pequeña ciudad en Alemania, donde hasta ahora vive. Seguimos en contacto, por correo y por e-mail, aunque debo decir que cada vez recibo noticias suyas con menos frecuencia. Hace algo más de un año me escribió una larga carta, donde, entre otras cosas, me contaba que había decidido abandonar todo intento de dedicarse a la literatura.

Hace algunos meses le escribí contándole que por aquí estaban tratando de sacar una antología de textos en prosa en la que iba a participar gente de la facultad. Le pregunté si, a pesar de su declarado abandono, podía estar interesado en participar. Por toda respuesta me envió las páginas que vienen a continuación. Tal vez ayuden a explicar algo, aunque lo cierto es que algunos de estos fragmentos resultan confusos, a veces excesivos, propios de un iluminado.

Adjuntó a ellos una breve nota, donde explicaba que únicamente había adaptado un poco algunas entradas de su diario, que había tratado de darles una “forma literaria”, lo que, según decía, consistía únicamente en darles un orden coherente, una progresión dramática. “Es obvio” añadía, “que no lo he logrado. Depende de ti ver si entre estos fragmentos es posible encontrar alguna relación, o si logran dar con alguna idea interesante” También me explicó el título, en alemán:

“Tienes la definición de Gründe en la primera página. Supongo que este conjunto de tonterías me sirve como declaración de intenciones, de principios, o como exposición de motivos. La palabra tiene además un sentido constructivo que me gusta: fundamento, como suele entenderse en filosofía –comienzo de una disciplina, de una determinada forma de conocimiento. Pero Gründe sirve también para hablar de la base, del suelo sobre el que cimentar una posterior construcción. Realmente, me haría ilusión que fuese así: que esto sirviese como principio en el que basar una actividad futura, aunque lo cierto es que estoy bastante seguro de que no va a ser así”.

Como únicas condiciones para la publicación exigió el mantenimiento de su anonimato, y que yo mismo añadiese este breve comentario inicial, para poder “aparecer juntos en ese libro. Creo que puede ser un bonito homenaje a nuestra ya larga y algo problemática amistad. Ese es, en realidad, el único motivo por el que puede valer la pena enviar esto”.

Vicente Rubio Pueyo.

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(1) Los textos aparecieron en una antología publicada el año pasado: Habiendo dormido. Huevos trotskistas en Oregón (Zaragoza, 2006).

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1 comentario
  1. Daniel dijo:

    Me alegra que vuelvas a escribir por aquí. Ya había leído esto que recuperas y, concretamente esta nota previa, me pareció una buena manera de introducir lo que viene, con un punto inquietante que engancha.

    Saludos desde Oregón.

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