Francisco J. Uriz: Mi palacio de invierno.

(Gracias a Luis Beltrán)

Francisco J. Uriz (Zaragoza, 1932), traductor de una enorme cantidad de poesía escandinava, fundador de la Casa del Traductor en Tarazona, y Premio Nacional de Traducción en 1995, presentó hace unas pocas semanas sus memorias, Pasó lo que se recuerda (Biblioteca Aragonesa de Cultura)

Hoy hablaremos aquí sin embargo de otro libro suyo, publicado hace ya algunos meses Mi palacio de invierno(Libros del Innombrable, 2005). Un poemario o, mejor dicho, dos.

El primero de ellos, Mi palacio de invierno, es una amarga reflexión sobre el sentido del compromiso político (Uriz fue durante largo tiempo dirigente del PCE), y sobre la relación personal del autor con el comunismo. En varias ocasiones aparece el insistente recuerdo de la famosa imagen (ver arriba) de Octubre de Eisenstein: un hombre escala la verja del Palacio de Invierno de San Petersburgo, iniciando la entrada del pueblo ruso en el palacio de los zares. Al hilo de esa imagen, Uriz va mostrando el progresivo deterioro de una ilusión política y personal, la caída de un sueño, de una creencia, con todo lo bueno y lo malo que -supongo- esa palabra contiene. Y digo creencia siguiendo el trayecto que el propio Uriz marca ya en los títulos de esos poemas, en mi opinión los mejores del libro: “Creer para ver”, “Ver para creer”, “Ver para despertar”.

La segunda parte del libro es Cuaderno de cuadraturas y otras incorrecciones, compuesto por unas “cavilaciones sobre la transición española vivida desde Estocolmo”, donde el autor revisa algunos episodios, nacionales y locales, sucedidos durante ese periodo. Entre ellos destaca el homenaje, poético y político, a Emilio Gastón, poeta, “abogado de los bosques”, y fundador del PSA (Partido Socialista de Aragón). Diferentes sucesos políticos de los últimos treinta democráticos años son comentados. Leidos hoy, los poemas hacen pensar en el enorme potencial político y humano desaprovechado e ignorado en aquel proceso presuntamente modélico de la Transición. O de la transición, mejor.

Ambas partes están marcadas por un tono bastante pesimista y desesperanzado, pero hay en ellas también mucha ironía y humor. Hay continuas alusiones y referencias a hechos históricos, expresiones un día usuales y hoy tal vez olvidadas, pequeños y grandes acontecimientos, no siempre del todo reconocibles o detectables, quizá, para los lectores más jóvenes -como un servidor. Uriz incluye, con bastante sorna, unas notas explicativas al final, que a alguno le podrán ser de ayuda. Quizá ese detalle, al margen del juego y de la broma, sea significativo: el deseo de seguir siendo comprendido, de seguir dialogando a través de un lenguaje compartido. Todo el libro conforma lo que tal vez pueda considerarse un pequeño monumento personal, construido con los pedazos de una cierta parte de la memoria colectiva.

Os pongo a continuación un par de poemas, uno de cada parte, que creo que sintetizan bastante bien el tono y temática del libro.

VER PARA DESPERTAR

¿Qué se hizo
qué se hizo el Palacio de Invierno en este otoño?
¿Qué hicieron del palacio que he llevado en mí?
El Palacio de invierno que aún alberga mi corazón
¿Fue sólo ficción cinematográfica
ese patrimonio de mi humanidad?

Evoco el pasado
el paisaje de mi infancia visión deformada por el tiempo
El arbusto es hoy un árbol poderoso
La imagen lejana no coincide con la realidad
y la realidad destruye el sueño infantil
Ya no me queda fuerza para crear otra imagen nueva
que me produzca el efecto vivificador de la antigua
Hay que tener fuerza para volver al paraje de la infancia:
el paso del tiempo es el peso del tiempo.

Con el señuelo de un futuro esperanzador
asumí gozoso el deber
de comulgar y no sólo los primeros viernes con ruedas de molino
de defender políticamente a regañadientes
lo humanamente indefendible

“Podríamos haber movido el mundo
Pero no encontramos punto de apoyo
donde colocar nuestra todopoderosa palanca”

Vacío y desorientación invaden
al partido que ha perdido el rumbo
En la película el hombre sigue encaramándose a la verja
en mi la ha borrado la puta realidad
-sin luz la imagen del celuloide es imagen muerta
No ha pasado en vano el tiempo y su corrosión
El celuloide, ahora el deuvedé, la conserva
pero ya no es mi imagen

Cai del caballo del que no quería caer
La carcoma del tiempo hizo el resto
Todo lo roe: el recuerdo y el cuerpo
El deterioro del cuerpo y de todo por el tiempo
Mi esperanzado rostro juvenil es ya el de un anciano
escéptico: cinismo con rostro humano

Hubiese querido ser el hombre de la verja
siquiera cinco minutos
Asaltar el cielo
pero el asalto termina donde acaba la verja
Luego hay que subir agarrándose a la luz de la estrella
que ha apagado la historia

La verja se abre en el paisaje del alma
¿es niebla lo que hoy me borra la imagen?
Yo me soñé uno en la multitud solidaria
y sin esa solidaridad, ¿qué hacer?¿degollar al prójimo?

Vivir era llegar a lo alto de la verja y abrirla
Yo subí a la verja
pero en un cine
Luego se esfumó el espejismo.

EN LA VIÑA DEL SEÑOR

El que no está contra nosotros, está a nuestro favor
(Mc 9, 40)

Pocos eran los que trabajaban en el campo
la inclemencia del clima, la pertinaz sequía
la dureza del trabajo nos fueron alejando
de siembra, abono y riego ¡ay! el riego
Sin embargo llegó el tiempo de cosecha
a la viña evangélica
Los subidos al estribo del último tren
son los primeros en descender en tiempos de vendimia
y los últimos fueron una vez más los primeros
-los que iban a Sevilla se quedaban la silla-

Sí, el mismo premio para todos -¿no querían igualdad?
Era el tiempo de madurez de los melones
y también el de medir la del pueblo
en elecciones
La presencia de los héroes
o simplemente luchadores por la democracia
infunden mala conciencia en el electorado y lo deprimen
Un piadoso tul ilusión de amnesia y desconcierto
difumina la historia
que busca caras nuevas o al menos jóvenes
Muchos son ya -últimos y primeros- los que tienen algo
-no sólo cadenas- que perder
y el NO a la aventura es la madre
de la exquisita inteligencia política del pueblo

En la vorágine de cambios de sistema
de chaqueta de compañeros de cama
ya reinquebrantalizadas las nuevas adhesiones
quedan siempre atrás marginados
los sobreros

Anuncios
9 comentarios
  1. Me ha gustado muchísimo ese tono, esa sensación transmitida con amarga resignación en el primer poema. “El paso del tiempo es el peso del tiempo”… “Podríamos haber cambiado el mundo”… Son frases dolorosísimas del que mira atrás y nunca encuentra consuelo a su conciencia, porque el pasado nunca tranquiliza, y la nostalgia menos. La imagen que usa, la verja del Palacio de Invierno, no podría ser más adecuada (gracias por poner el fotograma, Vicente, es precioso).

    A uno le queda la sensación después de leer esto que con la transición hemos dejado atrás mucho, sobre todo muchos sueños. La transición, como todo consenso, no es más que un golpe de realidad. La apertura política, la democracia, el crecimiento económico, son realidades dulces, pero por ello son para los soñadores aún más dolorosas.

    Muchas gracias por los poemas y por el “post”, Vicente. 🙂

  2. Comparto la sensación que indicas, Fernando. Un pesimismo atroz el de estos versos. El sinsabor de tantos sueños que se han quedado sin completar y la evidencia de que no hay sueño que no sea sueño roto, imperfecto. El sueño o es amargo o es sueño, parece recordarnos estos versos. Y de eso sabe más que nadie el cuerpo que soporta el paso del tiempo.

    Sabia lección sobre los efectos del cambio sobre las conciencias.

    Gracias por la cita, Vicente. Un abrazo!

    P.D. Qué problemático es esa expresión hermosa de “Yo me soñé uno en la multitud solidaria”…no? Creo que lo dice todo con una sencillez hiriente.

  3. Donde dije “el sueño o es amargo o es sueño” digo “el sueño o es amargo o NO es sueño”. Disculpas. Saludos.

  4. Ya siento poner tantos comentarios, pero he puesto mal mi enlace. No es .blogspot sino .bitacoras.com Excusas de nuevo. Y saludos.

  5. reyego dijo:

    Alejandro, cambia los datos donde pone URL porque si no saldrá siempre la dirección erronea.

  6. Bueno, Vincent, parece que escribes menos que el capullo de balbuntiras. Rebienvenido a la blogosfera.

  7. Vicente dijo:

    Tengo cosas en la recámara, no te creas. Ahora estoy un poco liado con trabajos, pero espero ir sacándolas.

  8. jio dijo:

    mi ex-profe… tenía que madrugar a las 7 am para escuchar su “teoría de la literatura”. 😛

  9. Vicente dijo:

    Jio, te he cogido el cartel del recital, que yo también iré por ahí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: