Ha muerto Julián Marías

Martin Heidegger, en la muerte

JULIAN MARIAS

EL PAÍS – Cultura – 27-05-1976

Me dan la noticia de que Martin Heidegger ha muerto. Yo dir�a en espa�ol, mejor a�n, se ha muerto, y pienso que para �l esto hubiera tenido un hondo sentido de haber podido decirse as� en su alem�n elaborado, reconstruido, recreado desde sus ra�ces.Con Heidegger termina una etapa de su generaci�n. Nacido en 1889 -como Gabriel Marcel-, seis a�os m�s joven que Karl Jaspers y Ortega; cuando yo me asom� a la filosof�a era el gran astro naciente. En 1927 hab�a publicado su libro genial, Sein und Zeit; asombra pensar que s�lo ten�a treinta y ocho a�os. Cuando en 1931 llegu� a la Facultad de Filosof�a de Madrid, poco conocido era el mundo no alem�n, pero ya en 1928 lo hab�a comentado Ortega, y Zubiri volv�a precisamente de pasar dos cursos con �l en Friburgo. Yo devor� ese libro fascinador en 1934, reci�n cumplidos los veinte a�os, en la Universidad de Santander, encerrado todos los d�as varias horas frente a la bella tipograf�a con reminiscencias g�ticas, el diccionario Langenscheidt al lado. Cuando un d�a dobl� la �ltima p�gina, la 438, sent� que hab�a doblado el cabo de Buena Esperanza del alem�n -desde entonces, cualquier libro parec�a f�cil- y hab�a incorporado eso que s�lo de vez en cuando aparece en el mundo: una filosof�a. Todav�a puede verse, palidecida por los a�os, una raya de l�piz rojo en el margen, que se�ala las �ltimas interrogantes de Heidegger, al final de su libro.

Todav�a Heidegger no estaba de moda. No se hab�an apoderado de �l los glosadores. Nadie lo hab�a traducido, y por tanto, a�n no se hab�a demostrado que es intraducible. Lo segu� en los a�os sucesivos, en sus libros y folletos, y no son escasas las primeras ediciones que guardo. Hab�an de pasar muchos a�os para que Francia se apoderase de �l y con su sustancia hiciera el �existencialismo�. Martin Heidegger hab�a de recorrer, por su parte, un largo camino, con hondas excursiones hacia el subsuelo de la poes�a y del arte. Y siempre sigui� buceando en sus griegos, sobre todo los presocr�ticos, en sus idealistas alemanes -Kant, Hegel-, en H�lderlin, Trakl, Nietzsche. Hab�a de tropezar ingenuamente con el nacional-socialismo -el ingenuo Heidegger, que no viv�a en este mundo, aunque fuese el padre de la expresi�n in-der-Welt-sein-, y el nacionalsocialismo tropez� brutalmente con �l. Los envidiosos, los resentidos, lo aprovecharon largos a�os para no perdonarle su genialidad.

Porque -hay que decirlo- Martin Heidegger era un genio. Uno de esos hombres contados que alumbran algo, que aumentan el mundo, con los cuales hay que seguir contando ya. Nunca me dej� fascinar por esa genialidad, porque me hab�a form�do filos�ficamente en otra, m�s luminosa, m�s controlable, creo que m�s verdadera, y tuve siempre conciencia de que a Heidegger le faltaban y le sobraban algunas cosas importantes; pero la evidencia de su fabuloso talento filos�fico se me impuso desde la primera lectura, desde los primeros cap�tulos. Hace siete a�os, en una entrevista en L’Express, Heidegger dec�a melanc�licamente: �Casi todos creen que he muerto.� Hace cosa de tres a�os, un profesor alem�n me dec�a que en las universidades de su pa�s no se pod�a nombrar a Heidegger, que su nombre era �una palabra sucia�. Lo siento por el tiempo presente, capaz de renegar de su propia filosof�a, es decir, de su ra�z.

Conviv� con Heidegger en 1955 en el Ch�teau de C�risy, en Normad�a. �Monstruo de su laberinto�, dije entonces. Pude penetrar durante diez d�as en el �taller� de Heidegger, donde desmontaba a sus fil�sofos y poetas y volv�a a recomponerlos etimol�gicamente, envolvi�ndose tal vez en el hilo de oro de sus teor�as, cono en un capullo. Alguna vez he dicho que el gusano de seda no debe ser el animal tot�mico del fil�sofo. Pero no importa. Heidegger ha sido, con Husserl, el mayor fil�sofo alem�n de nuestro tiempo, uno de los m�s grandes del siglo XX. En alg�n sentido, Sein und Zeit es el libro capital de nuestra �poca. En �l se inici� una nueva manera de filosofar, de escribir filosof�a, de vivir el alem�n, de tal manera que hab�a de resultar dif�cilmente comunicable. Su irradiaci�n ha sido inmensa, y durar� mientras haya filosof�a. Hoy son muchos los que desean que no la haya y predican con el ejemplo: no haci�ndola -lo que es perfectamente l�cito- y usurpando su nombre -lo que no es demasiado decente- Pero la filosof�a no se ha extinguido. Cuando se discute si la metaf�sica es posible, �qu� importa si es necesaria, inevitable?

Heidegger habl�, quiz� demasiado, de la angustia, de la cual se apoderaron los que no eran capaces de seguirlo leyendo. Habl� de la Sorge, la cura, el cuidado. Del Dasein o existir humano. Y, por supuesto, el que m�s despu�s de Unamuno, de la muerte. Con todo ello se olvid� muchas veces que la cuesti�n primaria era para �l �el sentido del ser en general�, ese Sein que lo fascin�, cuyo nombre escribi� de tantas maneras, con ortograf�a arcaica, con un aspa que lo tachaba, quiz� porque adivinaba que no era su mejor nombre.

Es muy dif�cil traducir su alem�n. Sein zum Tode ha solido traducirse �ser para la muerte�; creo que en espa�ol se dice �estar a la muerte�, lo que le pasa al hombre todos los d�as de su vida. Ahora, Heidegger no est� a la muerte, sino que ha llegado a ella, est� en la muerte. Quiero creer que tras ella sigue estando despu�s de haber ejercido esa �libertad hacia la muerte� que fue otro viejo tema de su filosof�a.

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17 comentarios
  1. reyego dijo:

    Ni conozco a Heiddegger ni a Julian Maras (profesionalmente digo) pero esto me suena…, en fin, sin comentarios, particularmnte la ltima frase (ya sabes que no admito segn que cosas ni tampoco medias tintas)
    “Haba de tropezar ingenuamente con el nacional-socialismo -el ingenuo Heidegger, que no viva en este mundo, aunque fuese el padre de la expresin in-der-Welt-sein-, y el nacionalsocialismo tropez brutalmente con l. Los envidiosos, los resentidos, lo aprovecharon largos aos para no perdonarle su genialidad”

  2. Vicente dijo:

    S. El caso es que la vieja cuestin Heidegger-nazismo es muy complicada. Hay opiniones para todos los gustos, y ahora no tengo tiempo para escribir mucho. Te remito a Heidegger en castellano:

    http://personales.ciudad.com.ar/M_Heidegger/spiegel.htm

    Ah est la entrevista que heidegger dio a Der Spiegel. Pongo el fragmento donde habla del tema. Desde luego, es su versin. En otro momento continuamos.

    SPIEGEL: Profesor Heidegger, constantemente hemos podido comprobar que su obra filosfica est un tanto ensombrecida por ciertos sucesos de su vida, que no duraron mucho y que nunca han sido aclarados, bien porque ha sido Vd. demasiado orgulloso, bien porque no ha estimado conveniente pronunciarse sobre ellos.

    HEIDEGGER: Se refiere a 1933?

    SPIEGEL: S, antes y despus. Querramos plantear este tema en un contexto ms amplio y, desde l, llegar a cuestiones que parecen importantes, tales como: qu posibilidades hay, partiendo de la filosofa, de actuar sobre la realidad, tambin sobre la realidad poltica? Existe an esa posibilidad? Y si existe, cmo es?

    HEIDEGGER: Son cuestiones importantes, que no s si podr responderlas todas. Pero, por lo pronto, tengo que decir que de -ninguna manera, antes de mi rectorado, haba actuado polticamente. Durante el semestre de invierno de 1932-1933 tuve vacaciones, y la mayor parte del tiempo estuve arriba, en mi cabaa.

    SPIEGEL: Cmo lleg entonces a ser rector de la Universidad de Friburgo?

    HEIDEGGER: En diciembre de 1932 fue elegido rector mi vecino von Mllendorf, catedrtico de Anatoma. La toma de posesin del nuevo rector era, en esta Universidad, el 15 de abril. Durante el semestre de invierno del 32-33 hablamos con frecuencia sobre la situacin, no slo poltica, sino especialmente universitaria, sobre la situacin, en buena parte sin perspectivas, de los estudiantes. Mi juicio era el siguiente: por lo que yo puedo ver, slo queda una posibilidad: intentar, con las fuerzas constructivas, que an estn realmente vivas, controlar el desarrollo futuro.

    SPIEGEL: Vea Vd., pues, una relacin entre la situacin de la Universidad alemana y la situacin poltica general de Alemania?

    HEIDEGGER: Evidentemente segua los acontecimientos polticos que tuvieron lugar entre enero y marzo de 1933 y habl sobre ellos ocasionalmente con jvenes colegas. Pero mi trabajo estaba dedicado a una interpretacin global del pensamiento presocrtico. Al empezar el semestre de verano me volv a Friburgo. Entretanto, el 15 de abril, el profesor von Mllendorf haba tomado posesin como rector. Apenas dos semanas despus era relevado de su cargo por el entonces ministro de Cultura de Baden, Wakker. La ocasin, que presumiblemente estaban esperando, para esta decisin del ministro la ofreci el hecho de que el rector haba prohibido que en la Universidad se colgara el llamado cartel de judo.

    SPIEGEL : Von Mllendorf era socialdemcrata. Qu hizo tras su destitucin?

    HEIDEGGER: Ya el mismo da de su destitucin vino von Mllendorf y me dijo: Heidegger ahora tiene Vd. que aceptar el rectorado. Yo puse en consideracin que careca de experiencia en la administracin. Sin embargo, el entonces vicerrector Sauer (telogo) me presion para presentar mi candidatura a la nueva eleccin de rector, porque, si no lo haca, exista el peligro de que el ministerio nombrara rector a un funcionario. Jvenes colegas con los que desde haca aos haba discutido cuestiones universitarias me asediaban para que aceptara el rectorado. Vacil largo tiempo. Finalmente, declar que estara dispuesto a aceptar el cargo, y slo en inters de la Universidad, cuando estuviera seguro de la mxima adhesin del pleno. Pero, entretanto, se mantenan mis dudas sobre mi idoneidad para ejercer el rectorado, de manera que la misma maana del da fijado para la eleccin me dirig al rectorado y les dije, al depuesto colega von Mllendorf, all presente, y al vicerrector Sauer, que no poda aceptar el cargo. A lo cual ambos contestaron que la eleccin estaba ya preparada y no poda volverme atrs.

    SPIEGEL: Tras ello se declar Vd., por fin, dispuesto. Cmo se desarrollaron entonces sus relaciones con los nacionalsocialistas?

    HEIDEGGER: Dos das despus de mi toma de posesin apareci en el rectorado el jefe estudiantil con dos acompaantes y exigi de nuevo que se colgara el cartel de judo. Me negu. Los tres estudiantes se alejaron advirtiendo que la prohibicin sera comunicada a la jefatura de estudiantes del Reich. Algunos das despus recib una llamada telefnica del jefe de grupo de las SA Dr. Baumann, desde la oficina universitaria de la jefatura suprema de las SA. Exiga que se colgase el cartel de judo; en caso contrario, poda contar con mi destitucin, si no con el cierre de la Universidad. Lo rechac e intent conseguir el apoyo del ministro de Cultura de Baden. Pero me explic que no poda hacer nada contra las SA. Sin embargo, no retir mi prohibicin.

    SPIEGEL: Hasta ahora esto no se saba.

    HEIDEGGER: El motivo fundamental que me llev a aceptar el rectorado est ya en mi leccin inaugural de Friburgo, titulada Qu es Metafsica?: Los dominios de las ciencias estn muy distantes entre s. El modo de tratar sus objetos es radicalmente diverso. Esta dispersa multiplicidad de disciplinas se mantiene, todava, unida, gracias tan slo a la organizacin tcnica de las Universidades y Facultades, y conserva una significacin por la finalidad prctica de las especialidades. En cambio, el enraizamiento de las ciencias en su fundamento esencial se ha perdido por completo. Lo que intent, mientras estuve en el cargo, en relacin con esta situacin de las Universidades -hoy degenerada hasta el extremo- est expuesto en mi discurso rectoral.

    SPIEGEL: Queremos intentar descubrir si estas manifestaciones de 1929 coinciden con lo que Vd. deca en su discurso inaugural como rector en 1933, y de qu manera. Sacamos ahora de su contexto esta frase: La tan celebrada libertad acadmica es expulsada de la Universidad; pues, por puramente negativa, es inautntica. Creemos que puede suponerse que esta frase expresa, parcialmente al menos, ideas de las que Vd., an hoy, no est lejos.

    HEIDEGGER: S, estoy de acuerdo. Pues esta libertad acadmica era en lo fundamental puramente negativa: liberarse del esfuerzo de comprometerse con lo que el estudio acadmico exige de meditacin y reflexin. Por lo dems, la frase que Vd. ha extrado, no debe verse aislada, sino en su contexto; entonces se ver claro lo que quise dar a entender con libertad negativa.

    SPIEGEL: Bien, eso se comprende. Sin embargo, creemos percibir en su discurso rectoral un tono nuevo, cuando habla en l, cuatro meses despus del nombramiento de Hitler como canciller del Reich, de la grandeza y el esplendor de esta puesta en marcha.

    HEIDEGGER: S, estaba convencido de ello.

    SPIEGEL: Podra explicar esto algo ms?

    HEIDEGGER: Con mucho gusto. Yo no vea entonces otra alternativa. En medio de la confusin general de las opiniones y de las tendencias polticas de veintids partidos, haba que encontrar una orientacin nacional y sobre todo social, ms o menos en el sentido de Friedrich Naumann. Slo a ttulo de ejemplo podra citar aqu un artculo de Eduard Spranger, que va mucho ms all de mi discurso rectoral.

    SPIEGEL: Cundo comenz Vd. a ocuparse de los asuntos polticos? Los veintids partidos haca tiempo que existan. Tambin haba ya millones de parados en 1930.

    HEIDEGGER: En esa poca estaba todava enteramente absorto en cuestiones que estn desarrolladas en Ser y Tiempo (1927) y en los escritos y conferencias de los aos siguientes, cuestiones bsicas del pensamiento, que afectan tambin, indirectamente, a cuestiones nacionales y sociales. Como profesor en la Universidad, tena directamente ante la vista la pregunta por el sentido de las ciencias y, con ello, la determinacin del cometido de la Universidad. Este esfuerzo est expresado en el ttulo de mi discurso rectoral, La autoafirmacin de la Universidad alemana. Un ttulo as nadie se habra atrevido a ponerlo en ningn discurso rectoral de la poca. Pero los que polemizan contra este discurso, lo han ledo a fondo, ponderndolo y comprendindolo a la luz de la situacin de entonces?

    SPIEGEL: Autoafirmacin de la Universidad, en un mundo tan turbulento, no resulta un poco inadecuado?

    HEIDEGGER: Por qu? Autoafirmacin de la Universidad, esto va contra la llamada ciencia poltica, que en aquella poca exigan el partido y el estudiantado nacionalsocialista. Ese nombre tena entonces un sentido completamente distinto; no significaba, como hoy, politologa, sino que quera decir: la ciencia en cuanto tal, su sentido y su valor, han de evaluarse por su utilidad prctica para el pueblo. La oposicin a esta politizacin de la ciencia se expresa intencionadamente en mi discurso rectoral.

    SPIEGEL: Quiere Vd. decir entonces que, cuando acogi en la Universidad lo que Vd. entonces estimaba como una puesta en marcha, pretenda afirmar la Universidad contra corrientes quiz demasiado poderosas, que no habran respetado a la Universidad su peculiaridad?

    HEIDEGGER: Exactamente, pero la autoafirmacin deba a la vez plantearse la tarea positiva de recuperar, frente a la mera organizacin tcnica de la Universidad, un nuevo sentido, reflexionando sobre la tradicin del pensamiento europeo occidental.

    SPIEGEL: Profesor, hemos de entender, pues, que Vd. crey entonces que poda lograrse una mejora de la Universidad colaborando con los nacionalsocialistas?

    HEIDEGGER: Eso est expresado de manera falsa. No en colaboracin con los nacionalsocialistas, sino que la Universidad deba otra vez renovarse a partir de su propia reflexin y lograr as una posicin firme frente al peligro de una politizacin de la ciencia, en el sentido que antes mencion.

    SPIEGEL: Y por eso proclam Vd. en su discurso rectoral estos tres pilares: Servicio del trabajo, Servicio de las armas, Servicio del saber. Pensaba Vd. que de esta forma el servicio del saber deba ser elevado al mismo rango que los otros dos, posicin que los nacionalsocialistas no le concedan?

    HEIDEGGER: No se trata de pilares. Si Vd. lee atentamente, el servicio del saber est desde luego situado en tercer lugar, pero por su sentido su puesto es el primero. No hay que dejar de pensar que el trabajo y la defensa armada, como cualquier actividad humana, se fundan en un saber, que los ilumina.

    SPIEGEL: Tenemos todava que mencionar una frase -enseguida acabamos con estas citas intiles-, que no podemos imaginar que hoy siga suscribiendo. Deca Vd. en el otoo de 1933: Ni los dogmas ni las ideas son las reglas de nuestro ser. El Fhrer mismo y slo l es la realidad alemana actual y futura, y su ley.

    HEIDEGGER: Estas frases no estn en el discurso rectoral, sino en el peridico local de los estudiantes de Friburgo, a principios del semestre de invierno de 1933-1934. Cuando acept el rectorado, tena claro que no poda pasar sin compromisos. Las citadas frases hoy ya no las escribira. Cosas de ese tipo ya no las volv a decir a partir de 1934. Pero todava hoy repetira, y con ms decisin que entonces, el discurso sobre La autoafirmacin de la Universidad alemana, obviamente sin referirlo al nacionalsocialismo. La sociedad ha ocupado el lugar del pueblo. De todos modos, el discurso habra sido hoy tan en vano como entonces.

    SPIEGEL: Nos permite que le interrumpamos otra vez? Hasta ahora, en el curso de esta conversacin, se ha mostrado con claridad que su actitud en 1933 se mova entre dos polos. En primer lugar, Vd. tena que decir algunas cosas ad usum Delphini. Este es uno de los polos. El otro era, sin embargo, positivo: Vd. lo expresa as: yo tena la sensacin de que aqu haba algo nuevo, una puesta en marcha. As lo ha dicho Vd.

    HEIDEGGER: As es.

    SPIEGEL: Entre estos dos polos se ha… A partir de la situacin esto es totalmente creble.

    HEIDEGGER: Cierto. Pero tengo que recalcar que la expresin ad usum Delphini es insuficiente. Yo crea entonces que en el debate con el nacionalsocialismo poda abrirse un camino nuevo, el nico posible, para una renovacin.

    SPIEGEL: Vd. sabe que, en este contexto, se han elevado contra Vd. algunos reproches que afectan a su colaboracin con el NSDAP y sus asociaciones y que en la opinin pblica aparecen an como no desmentidos. As, se le ha reprochado que Vd. habra participado en la quema de libros organizada por los estudiantes o por las Juventudes Hitlerianas.

    HEIDEGGER: Yo prohib la planeada quema de libros que deba haber tenido lugar ante el edificio de la Universidad.

    SPIEGEL: Adems se le ha reprochado que Vd. permitiera que se retiraran de la Biblioteca de la Universidad y del Seminario de Filosofa los libros de autores judos.

    HEIDEGGER: Como director del Seminario slo poda disponer de su biblioteca. No acced a las reiteradas exigencias de retirar los libros de autores judos. Antiguos participantes en mis Seminarios podran hoy atestiguar que no slo no fue retirado ningn libro de autores judos, sino que estos autores, sobre todo Husserl, fueron citados y comentados como antes de 1933.

    SPIEGEL: Queremos dejar esto claro. Cmo se explica Vd. el surgimiento de tales rumores? Es mala voluntad?

    HEIDEGGER: Por lo que s de su origen, creo que as es; pero los motivos de la calumnia son ms profundos. La aceptacin del rectorado es presumiblemente slo la ocasin, no la razn determinante. Por ello, la polmica probablemente se reavivar de nuevo cada vez que se ofrezca una ocasin.

    SPIEGEL: Vd. tuvo tambin, despus de 1933, estudiantes judos. Su relacin con ellos, probablemente no con todos, pero s con algunos, debe de haber sido cordial.

    HEIDEGGER: Mi actitud despus de 1933 sigui siendo la misma. Una de mis ms antiguas y ms dotadas estudiantes, Helene Weiss, que ms tarde emigr a Escocia, se doctor en Basilea con un trabajo muy importante sobre Causalidad y azar en la filosofa de Aristteles, impreso en Basilea en 1942, cuando su doctorado ya no fue posible en la Facultad de aqu. Al final del prefacio la autora escribe: El ensayo de interpretacin fenomenolgica, cuya primera parte presentamos aqu, ha sido posible gracias a las interpretaciones inditas de la filosofa griega de M. Heidegger. Puede Vd. ver aqu el ejemplar que la autora me envi con una dedicatoria de su puo y letra en abril de 1948. Antes de su muerte en Bruselas visit a la Sra. Weiss varias veces.

    SPIEGEL: Durante largo tiempo fue Vd. amigo de Karl Jaspers. Despus de 1933 empez a enturbiarse esta relacin. Se dice que este enturbiamiento guarda relacin con el hecho de que la mujer de Jaspers era juda. Puede Vd. decir algo sobre esto?

    HEIDEGGER: Eso que Vd. dice es mentira. Era amigo de Karl Jaspers desde 1919. Les visit, a l y a su mujer, en el verano de 1933 en Heidelberg. Entre 1934 y 1938 me envi todas sus publicaciones con un cordial saludo. Aqu las tiene.

    SPIEGEL: Aqu dice: Con un cordial saludo. Pero el saludo no sera cordial si antes hubiera habido un enturbiamiento. Otra pregunta similar: Vd. fue discpulo de su predecesor judo en la ctedra de la Universidad de Friburgo, Edmund Husserl. El le propuso a Vd. como sucesor en la ctedra. Su relacin con l no puede haber estado exenta de agradecimiento.

    HEIDEGGER: Vd. tiene la dedicatoria de Ser y Tiempo.

    SPIEGEL: Claro.

    HEIDEGGER: En 1929 redact el escrito de homenaje para su setenta cumpleaos y en la fiesta de su casa pronunci el discurso que, tambin en mayo de 1929, fue impreso en las comunicaciones acadmicas.

    SPIEGEL: Pero es ms tarde cuando se enturbian las relaciones. Puede Vd., si lo desea, decirnos a qu hay que atribuirlo?

    HEIDEGGER: Las diferencias, desde el punto de vista objetivo, se haban agudizado. A comienzos de los aos treinta Husserl llev a cabo pblicamente un ajuste de cuentas con Max Scheler y conmigo en trminos inequvocos. Qu movi a Husserl a pronunciarse con tal notoriedad contra mi pensamiento, no he podido saberlo.

    SPIEGEL: Con ocasin de qu fue eso?

    HEIDEGGER: En la Universidad de Berln Husserl habl ante 1.600 oyentes. Heinrich Mhsam habl en uno de los grandes peridicos de Berln de un ambiente de palacio de deportes.

    SPIEGEL: En nuestro contexto la disputa en s misma no tiene inters. Slo interesa que no hubo una disputa que tuviera algo que ver con el ao 1933.

    HEIDEGGER: En lo ms mnimo.

    SPIEGEL: Esa era tambin nuestra idea. Pero, no es cierto que ms tarde Vd. retir de Ser y Tiempo la dedicatoria a Husserl?

    HEIDEGGER: Es cierto. He explicado este hecho en mi libro De camino hacia el lenguaje. En l escrib: Con el fin de hacer frente a falsas afirmaciones, ampliamente extendidas, hay que hacer notar aqu expresamente que la dedicatoria de Ser y Tiempo, mencionada en el texto del dilogo (p. 92), se mantuvo tambin en la 4. a edicin de 1935. Cuando el editor vio en peligro la quinta edicin del libro -por una posible prohibicin- se convino finalmente, a propuesta y por deseo de Niemeyer, retirar la dedicatoria en esta edicin, con la condicin, que yo puse, de que se mantuviera la nota de la pgina 38, que es donde realmente esa dedicatoria recibe su fundamento, y que dice: Si la siguiente investigacin da algunos pasos hacia adelante por el camino que abre las cosas mismas, lo debe el autor en primera lnea a E. Husserl, que le familiariz durante los aos de estudio del autor en Friburgo con los ms variados dominios de la investigacin fenomenolgica, mediante una solcita direccin personal y la ms liberal comunicacin de trabajos inditos.

    SPIEGEL: Entonces ya no necesitamos preguntarle si es cierto que Vd., como rector de la Universidad de Friburgo, prohibi la entrada o la utilizacin de la Biblioteca de la Universidad o del Seminario de Filosofa al profesor emrito Husserl.

    HEIDEGGER: Eso es una calumnia.

    SPIEGEL: Y no hay tampoco una carta en la que se expresa esta prohibicin a Husserl? De dnde ha salido ese rumor?

    HEIDEGGER: Tampoco lo s, no encuentro para ello explicacin alguna. Que todo este asunto es inverosmil, puedo demostrrselo a travs de algo que tampoco se conoce: Durante mi rectorado, el ministerio pretendi retirar al director de la Clnica Universitaria, profesor Tannhauser, y al profesor de Qumica y Fsica, futuro premio Nobel, von Hevesy, ambos judos; tras una visita al ministro, logr mantenerlos en sus puestos. Que mantuviera a estos dos hombres y que al mismo tiempo actuara, de la forma que se ha divulgado, contra Husserl, profesor emrito y mi propio maestro, es absurdo. Imped tambin que estudiantes y profesores prepararan una manifestacin contra el profesor Tannhauser delante de su clnica. En la esquela que la familia Tannhauser public en el peridico de aqu se dice: Hasta 1934 fue el respetado director de la Clnica Universitaria en Friburgo i. Br. Brocline, Mass., 18.12.1962. Sobre el profesor von Hevesy informaban las Freiburger Universittsbltter, Heft 11, febrero de 1966: Durante los aos 1926-1934 von Hevesy fue director del Instituto de Fsica y Qumica de la Universidad de Friburgo i. Br. Cuando yo dimit, ambos directores fueron cesados de sus cargos. Haba entonces profesores, que se haban quedado sin ctedra, que pensaban: ahora es el momento de ascender. A toda esta gente la rechac cuando vena a verme.

    SPIEGEL: Vd. no particip en 1938 en el entierro de Husserl. Por qu?

    HEIDEGGER: Sobre esto slo querra decir lo siguiente: el reproche de que romp mis relaciones con Husserl carece de base. En mayo de 1933 mi mujer escribi a la Sra. Husserl, en nombre de los dos, una carta en la que le testimonibamos nuestro inalterable agradecimiento, y se la envi a casa con un ramo de flores. La Sra. Husserl contest enseguida, dando las gracias de manera formal y diciendo que las relaciones entre nuestras familias se haban roto. Que durante la enfermedad y muerte de Husserl no le testimoniara una vez ms mi agradecimiento y mi respeto, es un fallo humano, del que ms tarde ped disculpas por carta a la Sra. Husserl.

    SPIEGEL: Husserl muri en 1938. Ya en febrero de 1934 haba Vd. dimitido del rectorado. Cmo sucedi?

    HEIDEGGER: Aqu no tengo ms remedio que remontarme un poco ms atrs. Con la intencin de superar la organizacin tcnica de la Universidad, es decir, de renovar las Facultades desde dentro, partiendo de sus tareas objetivas, propuse nombrar como decanos para el semestre de invierno de 1933‑1934 en algunas Facultades a colegas jvenes, pero, sobre todo, destacados en su especialidad, y desde luego sin mirar cul era su posicin respecto del partido. De esta manera fueron decanos los profesores Erik Wolf en la Facultad de Derecho, Schadewalt en la de Filosofa, Soergel en la de Ciencias y von Mllendorf, que en primavera haba sido destituido como rector, en la de Medicina. Pero ya durante las Navidades de 1933 estuvo claro que no podra sacar adelante la renovacin de la Universidad, que yo imaginaba, contra la resistencia de mis colegas y contra el partido. Por ejemplo, los colegas tomaban a mal que metiera a los estudiantes en responsabilidades administrativas de la Universidad, justo como ocurre hoy. Un da me llamaron de Karlsruhe, donde el ministro, por boca de su consejero ministerial y en presencia del jefe estudiantil de la regin, me exigi que sustituyera a los decanos de Derecho y Medicina por otros colegas que fueran bien vistos por el partido. Rechac estas pretensiones y ofrec mi renuncia al rectorado, si el ministro permaneca en sus exigencias, lo que fue el caso. Esto fue en febrero de 1934; me retir tras diez meses en el cargo, cuando los rectores permanecan entonces dos o tres aos. Mientras la prensa de dentro y de fuera del pas coment de diversas maneras mi aceptacin del rectorado, no dijo una palabra de mi dimisin.

    SPIEGEL: Tuvo Vd. entonces tratos con Rust?

    HEIDEGGER: Cundo es entonces?

    SPIEGEL: Se habla an de un viaje que Rust hizo aqu, a Friburgo, en 1933.

    HEIDEGGER: Se trata de dos hechos diferentes. Con ocasin de una conmemoracin ante la tumba de Schlageter en su ciudad natal, Schonau im Wiesental, tuve ocasin de saludar de manera breve y meramente formal al ministro. Luego, el ministro no supo ms de m. No me esforc entonces por tener ninguna conversacin con l. Schlageter era estudiante de Friburgo y perteneca a una corporacin catlica de las que llevan colores. La conversacin tuvo lugar en noviembre de 1933 en Berln con ocasin de una conferencia de rectores. Le expuse mi concepcin de la ciencia y la posible configuracin de las Facultades. Tom atenta nota de todo, hasta e] punto de que abrigu la esperanza de que lo que le expuse poda tener efecto. Pero no fue as. No comprendo cmo esta entrevista ma con el entonces ministro de Educacin se convierte en un reproche, cuando por la misma poca todos los gobiernos extranjeros se apresuraban a reconocer a Hitler y a prestarle la habitual reverencia diplomtica.

    SPIEGEL: Cmo se desarrollaron sus relaciones con el NSDAP, una vez que se retir del rectorado?

    HEIDEGGER: Tras la retirada del rectorado retorn a mis tareas docentes. En el semestre de verano mis clases versaron sobre Lgica 2. En el siguiente semestre 1934-1935 di el primer curso sobre Hlderlin. En 1936 empezaron los cursos sobre Nietzsche. Todos los que pudieron orlas entendieron que se trataba de una discusin con el nacionalsocialismo.

    SPIEGEL: Cmo se desarroll la transmisin del cargo? No particip Vd. en la ceremonia?

    HEIDEGGER: No, rehus participar en ella.

    SPIEGEL: Fue su sucesor un miembro comprometido del partido?

    HEIDEGGER: Era de Derecho; Der Alemanne, el peridico del partido, anunci su nombramiento como rector con grandes titulares: El primer rector nacionalsocialista de la Universidad.

    SPIEGEL: Tuvo Vd. despus dificultades con el partido o cmo fue la cosa?

    HEIDEGGER: Estaba permanentemente vigilado.

    SPIEGEL: Puede Vd. dar un ejemplo?

    HEIDEGGER: S, el caso del Dr. Hanke.

    SPIEGEL: Cmo lleg a saberlo?

    HEIDEGGER: Porque l mismo vino a decrmelo. Se haba ya doctorado en el semestre de invierno de 1936-1937, y durante el semestre de verano del 37 fue miembro de mi seminario. Haba sido enviado por el SD para vigilarme.

    SPIEGEL: Y cmo decidi de repente ir a verle?

    HEIDEGGER: Tras mi seminario sobre Nietzsche del semestre de verano del 37 y tal como en l se desarroll el trabajo, me confes que no poda ya aceptar la vigilancia que le haban encomendado y que quera poner en mi conocimiento esta situacin, con vistas a mi ulterior actividad acadmica.

    SPIEGEL: No tuvo Vd. adems otras dificultades con el partido?

    HEIDEGGER: Slo s que mis escritos no podan ser reseados, por ejemplo, el artculo La doctrina de Platn acerca de la verdad. Mi conferencia sobre Hlderlin, que pronunci en 1936 en el Instituto Germnico de Roma, fue atacada de forma rastrera en la revista de las Juventudes Hitlerianas Wille und Macht. La polmica que en el verano de 1934 se inici contra m en la revista de E. Krieck Volk im Werden deberan volverla a leer los interesados. En el Congreso Internacional de Filosofa de Praga, en 1934, no form parte de la delegacin alemana ni fui invitado a participar. De igual forma, segu siendo excluido en el Congreso Internacional de Descartes de Pars, en 1937, lo cual result en Pars tan extrao que la direccin del Congreso all -el profesor Brhier, de la Sorbona- se dirigi por su cuenta a m para preguntarme por qu yo no formaba parte de la delegacin alemana. Contest que podran informarse de este caso en el ministerio de Educacin del Reich, en Berln. Algn tiempo despus me lleg de Berln el requerimiento de integrarme con posterioridad en la delegacin, cosa que rechac. Las conferencias Qu es Metafsica y De la esencia de la verdad tuvieron que venderse, sin ttulo en la cubierta, bajo cuerda. Despus de 1934, el discurso del rectorado fue inmediatamente retirado de la venta por orden del partido. Slo deba ser comentado en los campamentos de profesores nacionalsocialistas como objeto de polmica poltica.

    SPIEGEL: Cuando en 1939 la guerra…

    HEIDEGGER: En el ltimo ao de guerra, quinientos de los ms conocidos cientficos y artistas fueron liberados de cualquier tipo de servicio militar. A m no me incluyeron entre ellos; al contrario, fui destinado en el verano de 1944 a trabajos de atrincheramiento al otro lado del Rin, en Kaiserstuhl.

    SPIEGEL: En el otro lado, en la parte suiza, cav trincheras Karl Barth.

    HEIDEGGER: Es interesante cmo sucedi. El rector invit a todo el cuerpo docente a ir al aula 5 y pronunci un breve discurso del siguiente tenor: lo que iba a decir haba sido acordado con el jefe del distrito y con el jefe de la regin del NS. Quera dividir todo el cuerpo docente en tres grupos: primero, el de los profesores de los que se poda prescindir totalmente; segundo, el de los que se poda prescindir a medias; y el tercero, el de los imprescindibles. En el primer lugar de los totalmente innecesarios fue citado Heidegger y luego Ritter. En el semestre de invierno de 1944-1945, cuando acab de cavar trincheras en el Rin, di un curso con el ttulo: Poetizar y pensar, en cierto sentido una continuacin de mi curso sobre Nietzsche, es decir, de la discusin con el nacionalsocialismo. Despus de la segunda hora, fui enrolado en la Volkssturm; de los profesores que fueron llamados, yo era el ms viejo.

    SPIEGEL: Creo, profesor Heidegger, que no es necesario que oigamos los hechos hasta su jubilacin de facto o, digamos, hasta su jubilacin legal. Son, ciertamente, conocidos.

    HEIDEGGER: Conocidos, desde luego, no son. Es un asunto bastante feo.

    SPIEGEL: A no ser que Vd. quiera decir algo.

    HEIDEGGER: No.

    SPIEGEL: Quiz debamos resumir: en 1933 cay Vd., como persona apoltica en sentido estricto, no en sentido amplio, en la poltica de ese supuesto resurgimiento…

    HEIDEGGER: …en el camino de la Universidad…

    SPIEGEL: …en el camino de la Universidad. Un ao despus, ms o menos, abandon Vd. la funcin que haba aceptado. Pero en un curso de 1935, que fue publicado en 1953 con el ttulo de Introduccin a la Metafsica, deca Vd.: Lo que hoy -se trata, pues, de 1935- se ofrece por ah como filosofa del nacionalsocialismo, pero que no tiene lo ms mnimo que ver con la interna verdad y la grandeza de este movimiento (a saber, con el encuentro de la tcnica, extendida en todo el planeta, y del hombre moderno), pesca en esas turbias aguas de los valores y las totalidades. Aadi Vd. el texto entre parntesis en 1953, en el momento de imprimir -como si quisiera explicar al lector de 1953 dnde haba visto Vd. la interna verdad y la grandeza del movimiento, es decir, del nacionalsocialismo- o estaban ya los parntesis explicativos en 1935?

    HEIDEGGER: Estaban ya en mi manuscrito, lo cual corresponda exactamente a la concepcin que yo entonces tena de la tcnica, y no todava a la concepcin posterior de la esencia de la tcnica como im-posicin. Si no lo expuse oralmente fue porque estaba convencido de que mis oyentes lo entenderan correctamente; los tontos, espas y fisgones entendieron otra cosa… que es lo que queran.

  3. reyego dijo:

    En fin, soy un poco intransigente con estas cosas, pero para mi el amigo Martin fue un colaboracionista (aunque no fuera un pilar fundamental del Reich). Sus excusas me parecen un poco simples y el entrevistador tiene ganas de alejar a Haidegger de cualquier relacin con los nazis.
    Dificilmente existe algun contexto de “autoafirmacin de la universidad” que justifique sus nada veladas alabanzas al nacionasocialismo y a Hitler (las hiciera por conviccin o por aparentar)
    Por poner un ejemplo, Hans Kelsen tuvo que dejar la Universidad de Colonia y finalmente exiliarse en Europa.
    Reconozco que hay casos mas graves (como el de Schmidt) pero en algo como el nazismo las medias tintas no pueden aplicarse a estos casos de rectores, politicos, autoridades, etc.
    En resumen, martin no me convences,sobre todo cuando empieza a divagar respondiendo que estaba ocupado con “sus cosas de la filosofia y tal” (y es que eso de “estaba en mi cabaa”, en fin, ….)

  4. Vicente dijo:

    Bueno, lo de la cabaa en el caso de Heidegger es literal (sola pasar temporadas en una cabaa en la Selva Negra).

    Ya te digo que lo que dice ah, desde luego, es su versin, y estoy de acuerdo contigo en buena parte, a mi tampoco me convence del todo. Por ejemplo en lo de la relacin con Jaspers. Es un tema complicado.

    Tal vez lo importante del asunto no sea tanto averiguar las verdaderas convicciones de Heidegger respecto del nazismo. Yo estoy dispuesto a creer que cay en eso principalmente por ingenuidad (lo cual, desde luego, no le exculpa). Heidegger, como mucha otra gente (dentro y fuera de Alemania) pudo ver en el nacionalsocialismo un proyecto de “regeneracin” (y qu siniestro suena eso, dicho ahora) de la vida social, institucional y poltica alemana. No hay que olvidar que era un momento complicado, muy turbulento, y para muchos la Alemania de entonces era un pas que atravesaba una poca de decadencia. Creo que fue Weber (con una idea que luego ha sido muy repetida por los liberales y socialdemcratas, en otros contextos histricos) quien dijo que en momentos as es cuando surgen los profetas, aquellos que proponen soluciones fciles.

    Lo importante, digo, tal vez sea pensar en las implicaciones de ese hecho (el compromiso con el nacionalsocialismo) en la filosofa de heidegger; si haba algo en esta que anticipase y justificase esa intervencin poltica. La verdad es que no tengo respuesta a eso, lo que conozco de Heidegger es muy superficial para llegar a conclusiones de ese tipo.

    Otra cuestin, ms general, -y aqu le estoy sirviendo en bandeja a Pablo el que me eche una buena bronca- es la de la vieja tentacin (desde Platn y su Repblica), por parte de los filsofos, de intervenir en la poltica, de llevar su diseo a la realidad, de “realizar la filosofa”.

    Todas estas cuestiones estn tratadas en la biografa de Heidegger por Safranski, que sin duda recordars (las chapas que te met por entonces, dios). Si quieres te la dejo.

  5. reyego dijo:

    Pues si tu desconoces la filosofa de Martin, imagina yo. Y todavia me estoy recuperando de la biografa de Foucault, asi que por ahora me dedicar a cosas mas veredes como Chomsky.

  6. Jessica dijo:

    Yo me pongo ahora mismo a empollar y dentro de unos das soltar alguna opinin absurda que parezca meditada. Aadir tan solo que en el congreso sobre Sartre, se enfadaron mucho cuando un tipo sac el tema Heidegger era nazi. La verdad es que tiene que joder que te llamen nazi y que te detengan en la universidad donde trabajas por no serlo, o no serlo lo suficiente, o que tu hijo se quede en el frente luchando contra ellos… Pero yo casi me sentira ms tranquila recibiendo crticas de ambos bandos.

  7. Vicente dijo:

    Gracias por participar, Jessica. Esperamos tus comentarios. Por cierto, qu tal estuvo el congreso sobre Sartre? Quera ir, pero al final no pude. Cuntame.

  8. reyego dijo:

    “Pero yo casi me sentira ms tranquila recibiendo crticas de ambos bandos”
    Depende del otro bando, pero tienes mucha razn.

  9. Julin Maras ahora en algn lugar de la Va Lcte

    Muerte de Julan Maras en algunos blogs internacionales

  10. Jessica dijo:

    El congreso de Sartre: algo aburrido, sobre todo si se centran en compararlo con algn filsofo del que no has odo hablar nunca. Me gustaron mucho las charlas de un Canadiense y un sudaca. Lo mirar y te dir quienes eran y de qu hablaban en concreto. En otras me dediqu a observar los tics del personal.

  11. Vicente dijo:

    Bueno, ya me contars.

  12. Kira dijo:

    LLegu aqu por khandika.blogspot.com y me pareci interesante todo el rollo de Heidegger… me lo le completo para luego terminar con la referencia a un latinoamericano como sudaca… Me hace gracia que critiquen y discutan el posible nazismo de Heideigger y se refieran a un latinoamericano conferencista, posiblemente una persona con mrito acadmico, como sudaca as no ms…

  13. Vicente dijo:

    Es cierto, y lo siento. Slo puedo decir que las opiniones y expresiones vertidas aqu son responsabilidad de sus emisores. Por otra parte, conozco a Jessica y me consta que si utiliz esa expresin fue ms de manera coloquial, como a veces suele hacerse aqu (conozco a algn argentino que se refiere a s mismo como “sudaca”) que por ideas racistas.

    En fn, perdn por las molestias de todas formas. No me gustara que hubiese malentendidos. Entrar en tu blog, tiene buena pinta.

  14. Jessica dijo:

    Esto es lo que pretenda: comprobar si alguien se mosqueara por escribir “sudaca”. Gracias.
    A veces me resulta necesario tratar a las palabras como objetos. Iconoclastia para desmantelar la semntica.
    Se podra hacer un discurso nazi y utilizar palabras politicamente correctas, tan correctas que podra pasar por no serlo; utilizar Mein Kampf para desmantelarlo, ridiculizarlo, parodiarlo, homenajearlo, etc. ; construir un discurso impecable contra las ideas del nacionalsocialismo y decir “sudaca”, o “negrata” (claro que quiz para que esa reapropiacin de la palbra o recontextualizacin semntica fuese moralmente aceptada quiz debiera ser el escritor un sudaca o un negrata, un sudamericano/a o persona de color/a quiero decir, el que la emplease) entonces qu? qu tendra ms peso? El tono o el contenido semntico (evaluativo?)?
    Lo cierto es que al buscar una palabra para referirme a su nacimiento (fsico) en latinoamrica… veis? no os resulta molesto tener que medir las palabras constantemente? Resulta inevitable, pero utilizar un lenguaje con connotaciones morales y ticas ms correctas no supone un discurso ms acorde con estos discursos.
    De todas formas, si alguien se ha sentido ofendido le pido disculpas, pues no era esa TODA mi intencin.
    Y si alguien contina ofendido, le pido disculpas por no saber explicarme mejor.

  15. reyego dijo:

    “Slo puedo decir que las opiniones y expresiones vertidas aqu son responsabilidad de sus emisores”
    Lo dicho;y concretamente en mi caso, Kira, si lees mis comentarios, comprobars que con el racismo tolerancia cero.
    De todas maneras, yo tambin conozco a Jessica, y te aseguro que no era esa su intencin.
    Aqui en Espaa, a veces se hace ese tipo de usos del lenguaje; igual que, por ejemplo, el uso que la poblacin negra de USA hace del trmino “nigger”.
    El problema es que al escribir es mas dificil otorgar a las palabaras el sentido que queremos y, sobre todo, que el interlocutor, entienda completamente ese sentido.

  16. simn sinclair dijo:

    La cuestin de Heidegger frente al nacionalsocialismo es el reflejo de la cuestin de todo el “pueblo” alemn en ese periodo especfico. Igual puede decirse de los hechos del filsofo en el perodo de 1933 a 1934 especficamente. Difcil emitir juicios ante alguien como l, pero necesario en cualquier caso abordar el debate as sea para su revisionismo o recordatorio de vez en cuando, sin que se opaque o niegue toda su trabajo supinamente. Ahora ms cuando las nuevas generaciones germanas (y europeas) -entendible y an necesario en cualquier caso- estn saliendo a flote de un sentimiento de culpa, pero por fortuna de no toda responsabilidad, aunque a costa de una cierta superficialidad. Es recordable la ancdota sobre la charla en Heidelberg entre Heidegger y Jaspers en una tasca estudiantil donde el primero se refiere a “las manos de Hitler”. Ciertas o no, quedan ah esas palabras y, como sabemos, hay cosas que “pueden ser usadas en tu contra”. Esto es vlido para todos nosotros, aunque algunos, hasta los supuestamente habilitados para hablar de ciertos temas, no lo terminen hasta hoy ni por pura inocente prudencia de aprender. Como lo refleja cualquier bana disculpa etnocntrica. Saludos, Simn Sinclair (un “sudaka” -en este caso colombiano- que ha tenido el placer de haber vivido, estudiado y trabajado en Heidelberg y Madrid durante algunos aos, con lo bueno y malo que eso implica).

  17. Vicente dijo:

    Muy bueno el recordar esa ancdota de las manos. Es evidente que Heidegger, como t Simn bien dices, particip de la fascinacin de buena parte del pueblo alemn por Hitler. lo intrigante es ver hasta qu punto eso implica a su filosofa, si su decisin de tomar parte activa (aunque fuese desde un rectorado) en la vida poltica alemana en aquel momento, y precisamente en aquel momento, era una consecuencia necesaria y directa de su pensamiento, una realizacin de su filosofa, o no.

    Cabe una explicacin -que no justificacin- la que parece dar Safranski: Heidegger se habra sentido atraido por el nazismo -como mucha otra gente- como alternativa a una democracia burguesa en decadencia. Heidegger habra sido demasiado ingenuo. La tpica historia del sabio despistado, encerrado en su mundo mental y su esquema filosfico, que al salir a la realidad resulta torpe y cae de lleno en el error por ingenuidad. Una ingenuidad monstruosa, claro.

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